En un momento en que la inteligencia artificial redefine la economía, la política y la vida cotidiana, la gran pregunta no es solo qué puede hacer la tecnología, sino para quiénes está funcionando. El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conmemorado cada 11 de febrero, nos recuerda que el futuro será verdaderamente innovador solo si es inclusivo.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) plantea que estamos ante “una cuestión de elección”: usar la inteligencia artificial para ampliar capacidades o permitir que se agudicen las desigualdades. Además, el más reciente Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe advierte que, aunque la participación femenina en la educación superior ha crecido, su presencia sigue siendo limitada en el liderazgo científico y tecnológico. Solo el 35 % de las graduadas en STEM son mujeres y apenas entre el 20 % y el 25 % de los empleos tecnológicos en la región están ocupados por ellas.

No es solo un tema de igualdad. Es una condición para que las soluciones tecnológicas respondan a los desafíos reales de nuestras sociedades.

En Ecuador, esta visión ya se traduce en acciones. El PNUD acompaña el desarrollo de herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial que fortalecen políticas públicas basadas en evidencia. La modernización de plataformas de datos sociales permite diseñar decisiones más precisas en protección social, participación y acceso a oportunidades para mujeres. Asimismo, el uso de inteligencia artificial para identificar discursos de odio y violencia de género en entornos digitales contribuye a proteger su participación en el espacio público.

En el ámbito científico, el Programa Nacional de Fortalecimiento de Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (Idearium), acompañado por el PNUD y liderado por el Gobierno del Ecuador a través del Viceministerio de Educación Superior, impulsa investigación aplicada y fortalece el ecosistema de innovación para el desarrollo sostenible.

La científica Valeria Ochoa-Herrera, Ph. D., investigadora y directora de uno de los proyectos de Idearium, lo resume con claridad: “Apoyar a las mujeres y a las niñas en la ciencia no es solo una cuestión de equidad, sino una condición indispensable para construir un futuro más innovador y sostenible”. Su trabajo, orientado a soluciones ambientales, demuestra que cuando las mujeres lideran, la ciencia responde mejor a los desafíos del país.

Invertir en niñas y mujeres en la ciencia es invertir en el desarrollo del país. Desde el PNUD reafirmamos nuestro compromiso de seguir impulsando alianzas que amplíen oportunidades. El futuro se construye con esfuerzos compartidos: Estado, academia, sector privado y sociedad civil debemos actuar juntos para que ninguna mujer o niña quede fuera de la ciencia. (O)

* PNUD son las siglas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.