​Es terrible compartir la vida en este planeta con personas que han perdido toda la humanidad. Cegados por la posesión y el poder materialista, no dejan de alimentar a diario sus insaciables egos con la benevolencia de sus adeptos que, vaciados de valores humanos, buscan a toda costa dominar el mundo por encima de un atisbo de piedad o compasión.

Esta sangrienta guerra, basada en los intereses espurios para creerse los falsos dioses de la paz, no cabe en este mundo. Es absurda. (O)

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Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, España