Violencia es lo que entendemos como la aplicación de la fuerza o de la amenaza que puede dar lugar a lesiones, daños materiales, privaciones e incluso llevar a la muerte. Esta es una de las varias definiciones del término, que aplicado se transforma en una serie de graves y gravísimos delitos. Cuando esta situación rebasa los parámetros del control policial se llega a superlativizar el grado de la violencia, razón por la cual se deben aplicar métodos y estrategias de diferentes maneras y formas, teniendo siempre presente que el arma más eficaz es la prevención.
La persona que hace uso de la fuerza como recurso para “ganar” una disputa se olvida de que existe la persuasión a fin de zanjar los malos entendidos. Pero cuando se trata de ganar a cualquier precio, ciertas posiciones o disputas que no pueden ser trasladadas a los órganos judiciales, se hace uso de la sinrazón. La violencia no viene o aparece porque sí, o de temperamentos personales; es la consecuencia de una serie de injusticias, descuidos, olvidos y marginaciones, que al transformarse en actos injustos con el correr del tiempo se amalgaman en una odiosidad que rechaza la compasión, las buenas costumbres y solo acepta a la violencia, la cual es desatada por los más fuertes tirando al traste el Estado de derecho que amilanado se inclina por la omisión.
La sociedad ha fallado, hemos fallado, hemos admitido la anormalidad al no implementar correctivos a tiempo, fortaleciendo procedimientos educativos. No hemos seguido el ejemplo de lo realizado en otros países de baja incidencia delincuencial, donde se efectúan cuadros comparativos, por intermedio de la investigación de los problemas sociales y de sus reales soluciones. Utilización de la comunicación de la prensa escrita y televisiva. Con sistemas educativos y que en franjas horarias permitidas presenten las escenas de peligro, admitiendo censura previa como una manera previsible de no darle énfasis al delito, como normal, sino como lo que es: una aberración de la conducta humana. “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. El Gobierno nacional hace bien al declarar la guerra a los grupos de delincuencia organizada (GDO) y mafias en general, y muy bien al decretar estados de excepción, ya que en una guerra, de la especificidad como esta, de baja intensidad se toman medidas extremas, como el toque de queda. Lo que está quedando un poco al margen es la mínima importancia que le han dado a la prohibición de ir dos personas en una moto; debe tomarse en consideración que más del 80 % de las muertes por sicariato ocurren con dos personas movilizándose en moto. Esta disposición debe cumplirse a rajatabla.
Publicidad
Por último, se debería uniformar a las personas que prestan servicios de delivery. Las empresas que se benefician de este servicio bien pueden dotarlas de uniformes y de carnet de identificación para mejor respetabilidad, seguridad del trabajador, y al mismo tiempo sirve de publicidad para la empresa. (O)
César Antonio Jijón Sánchez, Daule


















