Sidarta Gautama, el Buda, profeta hindú, hijo de un rey, dejó todas sus riquezas por encontrarse a sí mismo. Decía en uno de sus escritos: “No creas en lo que has oído, no creas en la tradición porque provenga de muchas generaciones, no creas en nada aunque se repita muchas veces, no creas en algo porque haya sido escrito por un ‘viejo sabio’, no creas en las conjeturas; cuando hayas observado y analizado detenidamente una cosa que esté de acuerdo con la razón y beneficie a uno y a todos, entonces acéptala y vive conforme a ella”. Este filósofo jamás aceptó la enseñanza de sus contemporáneos y se acogió a la meditación, y con ella llegó a la iluminación, con lo que alcanzó el entendimiento supremo y de ahí se convirtió en maestro instruyendo a sus seguidores en la verdad.
La base de su verdad es “sé tú mismo”, investiga tus cosas, no creas lo que los otros dicen, siempre duda, interroga, porque lo que más hay son mentirosos, farsantes y charlatanes, hay que ir a la experiencia directa tuya, tú tienes que manejar tu moto, tu carro; ante una enfermedad, más vale el conocimiento que la creencia. Hay pueblos enteros dominados por falsas mentiras que les han metido en la cabeza grupos de poder que se denominan salvadores pero que en la realidad los han llevado a la miseria mientras ellos se dan la gran vida.
En algunas sociedades el miedo se impone a los credos porque algunos no dudan en matar por conseguir sus fines. ¿A qué te invita el Buda? A que creas más en ti mismo, en tus conocimientos, no en el conocimiento de los demás; te dice que te prepares, estudies, analiza y solo cree cuando tengas en tu poder toda tu verdad, no la de otros; trata de aprender de los que son diferentes, los que no son manada; sé como Salvador Gaviota, que se separó del grupo para experimentar otros aires, para experimentar otros cielos. (O)
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Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro


















