Evoco la admiración que hemos sentido los españoles ante el valor humano del sacrificio generoso mostrado ante la DANA de 2024 y el accidente ferroviario de Adamuz de enero. Otro valor encomiable es el del agradecimiento, sentimiento que ennoblece a la persona. A veces, los sentimientos escapan a la razón y carecemos de responsabilidad en ellos. Existen sentimientos nobles y dañinos, y los hay que nos caracterizan. Encierra verdad el dicho: “es de bien nacidos ser agradecidos”. Agradecimiento a Dios, a los padres, a los profesores, amigos o a un buen hombre o mujer encontrados en el camino. La buena persona estalla en agradecimiento cuando es favorecida. También hay gente insensible, de la que se dice: “ hacer un favor a ese es como lavarle la cara a un perro”, aunque, lo cierto, es que hay mascotas agradecidas. En un relato retórico, leí: “haz siempre el bien aun a quien sepas que no te lo va a agradecer”.
La Biblia enseña que: “Si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis?”. Del sentimiento de amor auténtico, brota el agradecimiento, y se traduce en vida; eso, ya, en este mundo, aporta alegría y paz. (O)
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Josefa Romo Garlito, Valladolid, España