Concluido el 2025 y en los albores de un nuevo año, las expectativas de los ciudadanos están alrededor de días mejores; sea un sueño, una esperanza, una realidad, no lo sabemos. Lo que sí debemos estar conscientes es que el día a día se construye con cada una de las acciones que nosotros llevemos a cabo; por ello, lo bueno y lo malo que nos suceda es para fortalecer y construir ese yo presente y futuro, para así aportar a una sociedad que está ansiosa de crecer y desarrollarse, en la que todos sus ciudadanos tengan las mismas oportunidades. Solo así el Ecuador será capaz de alcanzar su máximo potencial; de ahí que todos –públicos y privados, sociales, económicos, políticos y religiosos– tienen que aportar decididamente a la transformación; no esperando que un gobierno solucione los problemas particulares de los ciudadanos. Si bien debe generar las condiciones para que esto se realice, está en nosotros salir adelante.

Un nuevo año es el inicio de nuevas páginas en blanco que se están por escribir, que estas estén llenas de propósito, de pasión, de impacto; escribamos un libro inspirador, uno que guíe a las presentes y futuras generaciones, uno que deje huella, uno en el que trascendamos; pues nuevos desafíos vendrán, nuevas metas aparecerán en el horizonte, y aunque el camino sea incierto, tengamos la certeza de que poseemos las herramientas para avanzar. Caminemos con confianza, subamos cada escalón con decisión, seamos protagonistas de nuestra historia; la huella que dejemos será un legado. Por ello, los invito a construir, desde donde estemos, un país más justo, solidario, y equitativo; que sus decisiones estén guiadas por principios como la libertad, la responsabilidad, el respeto a la diversidad y la visión de un futuro mejor. Porque el país que queremos comienza por nuestras elecciones y acciones. ¡Excelente 2026 para todos! (O)

Jorge Calderón Salazar, analista económico, Guayaquil