Para los expertos de política mundial, el criterio de quienes lideran los destinos de un país, en cualquier sector del globo terráqueo, radica en conocer no solo su territorio, sino el entorno en que desenvuelven su accionar como gobernantes.

El político democrático no es aquel que margina a los adversarios de turno con el poder otorgado por el pueblo, sino el que a base de un criterio razonado expone su gobernanza basado en leyes fundamentadas y no al calor de hechos que se suceden a diario en la administración pública.

Es positivo, por ejemplo, que el presidente Daniel Nobos, elegido para su alto cargo por una mayoría considerable del sufragio electoral ciudadano, incluyendo los de la tercera edad, cuente con una mayoría en la Asamblea Nacional de coidearios que aprueban sus proyectos de ley, pero existe el criterio generalizado de que la mayoría transitoria puede perder su férrea cohesión en cualquier momento.

Que es positivo ser aliado en el liderazgo de los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro mayor mercado de productos de exportación y el guardián implacable de dictadores y narcotraficantes, pero otra es ser aliado transitorio de una nación que también demuestra su debilidad, como lo sucedido con la destrucción –años atrás– de las torres gemelas de Nueva York y el ataque al edificio del Pentágono, que causó la muerte de centenares de americanos e inmigrantes.

El Ecuador es un Estado con un territorio reducido, producto de las ambiciones de expansión de vecinos poco recomendables. Por ello, el presidente debe gobernar en su periodo con la sabiduría de los filósofos griegos, que priorizaban la moralidad por sobre la riqueza y la grandeza.

El presidente Daniel Noboa debe volver la mirada a los colegios profesionales, donde existe la materia gris que se necesita para formar verdaderos equipos de ministros y funcionarios públicos, que ayuden a combatir los graves problemas que afectan al país, como la salud, la educación, la seguridad social y el crimen organizado. Se requiere fortalecer el equipo de gobierno con profesionales de experiencia y conocedores del territorio nacional. (O)

Francisco Medina Manrique, periodista, Guayaquil