Cuando vemos a una persona que se compró un auto, una casa o una parcela de tierra, pensamos que tuvo suerte, pero en realidad fueron años planificando, visualizando, eximiéndose de ciertos lujos, haciendo un presupuesto y evitando gastos innecesarios. Es importante sacrificar gustos pequeños para obtener un gusto mayor o valedero.
Una persona podrá tener títulos en ingeniería o economía y tener serios problemas económicos o no tener estudios significativos y estar holgado en sus finanzas personales. La clave está en aprender a decir ‘no’ ante una compra no apropiada y ser disciplinado incluso dentro del núcleo familiar. Posiblemente lo vean como tacaño, pero la realidad es que estas personas terminan acumulando dinero y no deudas. A veces en el camino encontramos a personas que coleccionan gorras, carteras, relojes o zapatos que no alcanzan ni a usarlos, recuerde que era efectivo que pudo estar en su cuenta bancaria, pero la hizo humo al momento de comprar algo que terminaron arrumados en un armario, ¿valió la pena?, posiblemente no; luego llega cerca de la quincena y no tiene para comprar un almuerzo o pagar un taxi y terminan usando un bus en una ruta asaltable, llevando un celular de alta gama que le costó media vida comprarla a pesar de no poder utilizarla al 100 % por no tener saldo. Esto significa que sus finanzas y lista de prioridades no van de la mano. Pasan los años y va observando que unos avanzan en su economía y otros se van quedando atrás sin saber exactamente qué está sucediendo con su economía, para esto es necesario sentarse, calmarse y plasmar en una hoja un presupuesto con su ingreso y decenas de rubros de gastos y reflexionar cómo puedo evitar gastar más de lo que gano. Viejas prácticas no abrirán nuevos caminos, hagamos de este 2026 un mejor año cambiando nuestros hábitos financieros. (O)
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Gunnar Lundh, Guayaquil