Hasta hace dos años, concretamente hasta mayo de 2023, me atrevo a decir que no había leído más de cinco libros completos en toda mi vida. Tenía 23 años. Fue entonces cuando mi mamá me recomendó leer Largo pétalo de mar, de Isabel Allende, y algo cambió para siempre. No he parado de leer desde ese momento.
Leí la novela en menos de tres días; habrían sido dos si no me interrumpía el nacimiento de mi hijo. Quedé fascinado. Por fin había encontrado un libro que no solo disfruté, sino que me dejó con la urgencia de seguir leyendo.
Entre mayo y diciembre de 2024 leí 28 libros, y en 2025, 26 libros más (números que planeo aumentar en 2026), de los que quiero compartirles mis favoritos, esperando que les sirvan de recomendaciones. Ahí vamos:
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Primero, El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura. Este es de largo mi libro favorito. Es difícil explicar las emociones que me generó leer este libro, pero me llenó de deseo de seguir leyendo para encontrar más joyas de ese calibre. Mezcla la historia y la ficción para narrar el asesinato de Trotski, en un libro sobre la traición y fanatismo político. Crudo pero espléndido, como solo podía hacerlo Padura.
Segundo, Inés del alma mía, de Isabel Allende. Novela que cuenta la historia de Inés Suárez mientras reconstruye la conquista de Chile. Un libro sobre amor y ambición, pero sobre todo un libro épico y sumamente violento.
Tercero, Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Este no es mi libro favorito, pero sí el libro más lindo que he leído. Te tiene con una sonrisa de oreja a oreja todo el tiempo de lo lindo que es. Narra una larga historia de amor obsesivo.
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Cuarto, El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. Libro clásico pero increíblemente profundo. Es una clase magistral sobre el propósito y el ser íntegro con uno mismo, sobre la soledad y el miedo a no sentirse suficiente, y sobre la lucha contra nuestros límites.
Quinto, Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Un libro durísimo de leer. Crudo hasta incomodar. Expone cómo el colapso social emerge naturalmente cuando desaparecen las normas y la ética, o mejor dicho, cuando nadie puede vernos.
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No es fácil escoger cinco títulos de una lista de 54 libros, pero definitivamente estos fueron de los que más me marcaron. Merecen menciones honoríficas obras como Catedrales, de Claudia Piñeiro; El prisionero del cielo, de Carlos Ruiz Zafón; Carta de una desconocida, de Stefan Zweig; además de los clásicos obligatorios, como Cien años de soledad, La ciudad y los perros (a los que no incluí en la lista de favoritos por no querer recomendar libros que tanta gente ya habría leído), entre tantos otros libros hermosos e inolvidables.
Y recuerden, nunca es tarde para encontrar sus pasiones escondidas. Nunca será tarde para encontrar algo que los acompañará el resto de sus vidas. ¡A leer! (O)
Leonel González Vallejo, abogado penalista, Quito

















