Mientras viajaba en un transporte público en dirección al sector de la Ofelia, en la ciudad de Quito, observé a un niño, de aproximadamente 11 años, sustraer de un bolsillo el celular de un ciudadano; afortunadamente sintió al instante el roce, por tanto agarró fuerte del brazo al niño exigiendo la devolución del teléfono celular.

Los pasajeros nos quedamos atónitos por el incidente. Se escuchó gritar a una señora, “déjele al niño, no le está haciendo nada; suéltele, suéltele”. En medio de los gritos se acercó el guardia de seguridad a preguntar sobre lo sucedido y detuvieron al menor de edad hasta que se acerque su representante. El niño se encontraba pálido y empezó a llorar, por lo que obligó que su madre se acercara a la puerta del bus.

Me llamó la atención que la misma señora que gritó refutando la inocencia del niño, sea su madre; abrieron el bolso de la señora y encontraron cinco celulares, por lo que fue sometida a investigaciones. Yo me pregunto, ¿cómo es posible que un niño de esa edad cometa este tipo de actos? ¿El niño será obligado y sometido por sus padres para que actúe de esa manera? ¿Qué clase de educación en la familia está recibiendo? (O)

Mateo Sebastián Rodríguez Morejón, 19 años, Quito