Soy doctor en medicina y cirugía, tengo más de 40 años tratando pacientes diabéticos desde cuando no había las especialidades en nuestro país y teníamos que enfrentarnos todas las enfermedades. Recuerdo que tenía que canalizar las venas a los niños de siete días de nacidos afectados de tétanos para por ahí introducirles la antitoxina tetánica que salvaba muchas vidas, después vinieron las vacunas contra el tétanos para las mujeres embarazadas y con esto desapareció el tétanos neonatorum que era muy frecuente.
Lo mismo la diabetes, era común ver pacientes diabéticos ciegos con las piernas amputadas y con insuficiencia renal por el mal tratamiento de esta enfermedad, peor aún cuando se hizo casi común el temor de la gente a las insulinas que hay rápidas, semilentas y lentas. A la pobre insulina le atribuían todos los males que producía la diabetes. Un detalle fundamental es que el temor a la insulina es infundado porque esta sustancia se produce normalmente en el organismo de medio a una unidad por kilogramo de peso, y las insulinas que se usan son insulinas humanas creadas por ingeniería genética extraídas del mismo organismo humano. Dos detalles fundamentales para su uso son que el diabético marque más de 200 mg/dL de glicemia (azúcar) en ayunas y que su hemoglobina glicosilada esté por encima de 10, lo normal es de 4 a 7, y que en el examen de sangre se vea que hay ausencia de insulina.
Lo actual, moderno en el tratamiento es usar las insulinas Glarginas: Lantus y Taujeo, son como una plumita y una aguja pequeñísima, demora de 19 a 24 horas y no hacen picos, no producen hipoglicemias; si son bien administradas se las puede combinar con la metformina: un DPP4 o un SGLT2; la glibenclamida es un buen antidiabético oral si se sabe administrar, he visto cuadros de hipoglicemias graves por el abuso de este fármaco. No se debe tener miedo a la insulina que si se la usa aplicada por un profesional, doctor, con precaución y conocimiento, es lo mejor para llevar una vida normal. (O)
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Hugo Alexander Cajas Salvatierra, doctor, Milagro















