La práctica de la medicina no es un negocio a ser aprendido, pero sí una profesión a la cual debe entregarse en cuerpo y alma el profesional al servicio de los demás. La definición de profesión médica es caracterizada por un gremio especializado de conocimientos, cuyos miembros deben enseñarles y desarrollarlos, ligados a un código de ética y obligaciones de servicio a los pacientes.

El título de doctor viene del latín docere, enseñar; lo que significa que los médicos tienen la responsabilidad de compartir su conocimiento e información con los colegas, pacientes y alumnos. El médico tiene la responsabilidad moral de enseñar ciencia, arte y ética, lo cual incluye las destrezas, técnicas y experiencias clínicas, además de reportar resultados de estudios científicos a colegas, estudiantes, médicos residentes, además de supervisar el entrenamiento de otros.

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Todos los médicos estamos en la obligación moral de proteger la salud pública, y estar presto a dar nuestro contingente en la formación de nuevas generaciones de profesionales en medicina, desde la cátedra universitaria o desde el servicio en un hospital público, para beneficio de todos los miembros de una sociedad, participación activa en la docencia y formación de nuevos profesionales es una misión patriótica.

El profesional médico debe ser competente, responsable de sus actos, buscar las interconsultas con otros especialistas, cuando sea necesario y tratar a los pacientes con respeto, afecto y compasión.

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Los médicos tenemos la más moral de las profesiones y la población nos delega ciertas atribuciones por parte de la sociedad y la ley para atender a otras personas, prescribir medicamentos, realizar intervenciones quirúrgicas, decidir quién está en condiciones de trabajar o darle permiso para reposo, quien está muerto, etc. Todas estas atribuciones, delegadas a los profesionales de la salud, se basan en la capacitación acreditada mediante largo periodo educativo en universidades y residencias médicas en hospitales escuelas, con capacitaciones permanentes e interdisciplinarias, lo que genera competencias y garantizan la confianza pública.

Solo una vida dedicada al servicio de los demás, con acciones que puedan sanar cuerpos, consolar y redimir mentes y salvar vidas, merece ser vivida a plenitud. (O)

Jaime Galo Benites Solís, médico clínico, Guayaquil