La cultura de Macará, situada en el sur de Loja, se define por su calidez fronteriza, su intensa actividad arrocera y una rica herencia mestiza. Destaca por su hospitalidad, gastronomía típica, lugares turísticos y eventos como la Feria de Integración Fronteriza en agosto y la cantonización en septiembre. Además cuenta con monumentos de sus hijos y ecuatorianos ilustres, como Manuel Enrique Rengel, Carlos Román, Velasco Ibarra, Raúl Clemente Huerta, Juan Montalvo, Eloy Alfaro, entre otros. También es famosa por su producción arrocera y el comercio fronterizo, siendo la “puerta de entrada” del Ecuador en el sur.
Macará es una ciudad admirable por su aseo y limpieza de sus calles y entorno. Posee atractivos culturales y conjuntos recreacionales estratégicamente emplazados junto con el corredor turístico suroccidental de la provincia de Loja, aprovechan las bondades del sector, su cultura y su entorno natural les sirve para desarrollar el turismo ecológico en beneficio de la comunidad y los visitantes. La ciudad de Macará es un jardín perfumado por su belleza natural y mujeres hermosas, que conjugan con la hospitalidad de su gente, los precios para el hospedaje son económicos.
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Es atravesado por el río del mismo nombre, formándose en sus riberas balnearios visitados por turistas nacionales y extranjeros. Este río sirve también de límite natural internacional con Perú, sobre el cual se levanta el puente Internacional, punto de encuentro comercial de estos dos países, solo a 15 minutos cruzando este puente llegará al Suyo, parte del territorio peruano, en donde sin dificultad usted puede llegar, en el cual podrá degustar los ricos cebiches especialmente de pescado.
Por ahora, en Macará se sigue esperando volver a la normalidad cuando se abra la frontera y así poder generar ingresos. (O)
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Alfredo Suquilanda Valdivieso, doctor en jurisprudencia, Quito