No esperaba grandes homenajes, pero tenía la esperanza que el pasado sábado 9 de abril alguna entidad deportiva u organización social recordara el nonagésimo aniversario del natalicio de Jacinta Sandiford Amador, la primera mujer ecuatoriana ganadora de una medalla de oro a nivel continental. ¡Me equivoqué!

Comprobé en internet que sobre la insigne duraneña, integrante de una dinastía de hermanos considerados glorias del deporte nacional, a excepción de un tuit que yo publiqué recordando su cumpleaños, nada más se decía. ¿Será que al no haber sido Jacinta un personaje polémico o mediático, pocos hoy conozcan su valor deportivo?

Jacinta fue basquetbolista y atleta. En salto alto ganó la presea dorada en los Primeros Juegos Panamericanos de Buenos Aires, en 1951. Pasaron 20 años para que el nadador Jorge Delgado Panchana consiguiera el segundo oro panamericano para Ecuador. Su carrera deportiva fue breve, de su vida personal poco se conoce. El principal recuerdo visible de su legado deportivo es el diploma que recibió por el triunfo panamericano, firmado por el mandatario argentino Juan Domingo Perón y su esposa Eva. El diploma se exhibe en el museo del Comité Olímpico Ecuatoriano. Retirada del deporte, cesaron los aplausos y la admiración. Su vida estuvo marcada por la pobreza y el olvido hasta 1984 cuando, gracias a un reportaje publicado por este Diario, la opinión pública conoció del infortunio de Jacinta y la generosidad ciudadana hizo posible que se le construyera una casa en la que vivió hasta el 3 de enero de 1987, cuando falleció. Valga la oportunidad para rescatar del olvido y rendir tributo a la memoria de Jacinta Sandiford Amador, la primera mujer en saltar más alto en toda América, para orgullo del Ecuador. (O)

Tonny Leonardo Montoya Carrillo, periodista, máster, docente universitario; Guayaquil