El pasado 31 de octubre decidí acogerme a la jubilación a los 60 años de edad, luego de haber trabajado como docente durante 40 años, con 37 años de aportes al IESS. Lo que debía ser un trámite administrativo se convirtió en una verdadera pesadilla.
Antes de iniciar el proceso, revisé cuidadosamente todos los requisitos que constan en la página web del IESS: cédula de identidad, cuenta bancaria activa y clave personal. En cuanto a mi empleador, debía registrar el aviso de salida y encontrarse al día en los aportes. Mi empleador realizó el último aporte el 15 de noviembre y el 18 de noviembre acudí a la agencia del IESS en la Alborada para entregar mis documentos.
Allí surgió la primera sorpresa: el trámite no podía proceder porque en el sistema constaba una multa del CNE por haber estado fuera del país durante un proceso electoral. En ninguna parte de la página web del IESS se menciona este requisito. De haberlo sabido con anticipación, lo habría solucionado antes de acudir a la cita.
Publicidad
Me acerqué entonces al CNE para justificar mi inasistencia a la votación con la documentación correspondiente. Se me informó que el trámite demoraría ocho días laborables; sin embargo, tomó doce. Esta situación provocó que mi solicitud de jubilación se ingresara recién el 5 de diciembre, retrasando todo el proceso.
Llegó el 20 de diciembre y no se acreditó ningún valor en mi cuenta bancaria. El 6 de enero acudí a las oficinas de Coordinación de Pensiones y Riesgos de Trabajo del IESS, en la avenida de las Américas, donde se me informó que, por haber presentado la solicitud en diciembre, el trámite no pudo procesarse debido al cierre de fin de año. Me indicaron que en enero se daría curso y que el pago se realizaría de manera retroactiva.
Llegó el 20 de enero y nuevamente no recibí mi pensión. El 26 de enero regresé a las oficinas y me informaron que apenas estaban procesando las solicitudes de noviembre, pero que mi pago se efectuaría en febrero de forma retroactiva. En una visita posterior, un funcionario del área de información verificó con mi número de cédula que mi jubilación constaba como pagada para el 20 de febrero.
Publicidad
Llegó febrero y mi cuenta bancaria seguía sin registrar ningún pago. El 3 de marzo, por cuarta vez, acudí a la misma agencia para solicitar una explicación. Expliqué toda la trayectoria de mi trámite y manifesté mi inconformidad por la falta de información respecto del requisito del CNE, que no consta en la página oficial, y por los meses en que he permanecido sin recibir mi jubilación. La respuesta fue que mi caso sería elevado a un superior y que debía regresar el 30 de marzo para conocer el valor que recibiría por concepto de retroactivo.
Quedé atónita ante esta respuesta. Es decir, “supuestamente” el 20 de abril se me acreditaría la jubilación, mientras que noviembre no constaría en el trámite por haber sido ingresada la solicitud el 5 de diciembre. En otras palabras, habrían pasado casi seis meses desde que dejé de trabajar y me acogí a la jubilación. No entiendo por qué ocurre esto, cuando existen casos de personas cuyo trámite se resolvió en apenas dos meses. ¿Cómo esperan que una persona pueda vivir casi medio año sin su pensión? (O)
Publicidad
Fanny Mercedes Delgado Arce, magíster en Educación Superior, Guayaquil
















