Hace aproximadamente cinco meses mi hija comenzó su vía crucis buscando atención médica por presentar sangrado abundante con dolor a nivel abdominal a causa de unos miomas uterinos. Por lo mencionado acudió al hospital del seguro social Teodoro Maldonado Carbo y no le prestaron atención, luego buscamos atención en el Hospital Básico de Durán, donde el profesional tampoco la atiende por más que en estos caso la paciente (mi hija) llevaba sus prendas empapadas con sangre. En ese lugar le dijeron que agendara una cita por el call center. ¡Qué barbaridad, qué impotencia! ¿Dónde está la calidez, la calidad de atención? ¿Dónde están sus aportes como asegurada al IESS?

Así comenzó el calvario, en vista de no recibir atención oportuna del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), ella busca atención particular con algunos profesionales en esta especialidad con su tratamiento. Estos profesionales la envían a hacerse exámenes y una receta, medicamentos solventados con sus propios recursos. Los resultados de los exámenes no son halagadores y no se veía mejoría en su salud. Poco después le recomiendan un ginecólogo que le manifiesta a mi hija que para solucionar el sangrado se debe extirpar el útero, acepta y procede con la preparación para la cirugía. Una vez efectuado el procedimiento, en octubre del 2025 viene lo más terrible al extirparle el útero, después de unos días siente que líquido que ingería no retenía, se procede a efectuar un examen especial y detectan que hay dos perforaciones de la vejiga, es una terrible situación y lo más preocupante es que el causante no asume su responsabilidad.

Ya en noviembre después de un mes de esperar por las condiciones de la anterior cirugía se procede a efectuar la segunda cirugía con un urólogo, un profesional muy capacitado, después de la recuperación es dada de alta. A los cuatro días ya una vez en casa, la misma tarde, se le sube la fiebre a 40°C, comienzan a hincharse los pies, pierde totalmente el apetito y otros síntomas más, acudimos al especialista que le operó la segunda vez y nos deriva a un médico internista donde mediante exámenes detectan (sepsis de origen urinario) una infección severa con una bacteria atroz que se toma hasta los pulmones, donde sugiere su hospitalización inmediata hoy actualmente se encuentra en una clínica de Guayaquil con atención excelente, buscando a toda costa su mejoría, con un excelente equipo de profesionales en salud bajo la dirección del doctor Roberto Gilbert.

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De costos no hablemos, porque siempre la atención de calidad requiere sacrificios, buscamos que el IESS asuma los gastos como asegurada, pero fue imposible, el Estado debe algunos millones de dólares a los prestadores de salud y es obvio que una empresa no puede asumir ese gasto ya que debe velar por su personal.

Entonces amigos lectores seguimos con el calvario, ojalá esta carta llegue al IESS, institución que no dio atención oportuna, el cirujano que le extirpó el útero dejando dos perforaciones en la vejiga, y al Estado por no cumplir con su responsabilidad de cancelar las deudas a los prestadores de salud que podría haber mitigado el gran gasto por salud a gran parte de la población en estos tiempos complicados económicamente.

Señor presidente, no busque culpables, busque los errores para corregir los procedimientos. (O)

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Edwin Morales Erazo, suboficial primero avc. s.p., Guayaquil