Todos tenemos algún tipo de necesidad emocional o material. En el caso de necesidad material lo queremos saciar comprando algo, pero si no tenemos el dinero nos frustramos con facilidad. Vivimos en una sociedad que debe consumir para que la economía funcione. Pero qué sucede si nos cae un dinero extra a lo acostumbrado, simplemente corremos a comprar sin pensar en ahorrarlo ya que tenemos “represado” un sinnúmero de cosas que deseamos. Pero qué pasa si cambiamos ese chip de comprador compulsivo y nos inclinamos automáticamente al ahorro estaríamos cambiando nuestro destino.
En educación financiera se destaca mucho sobre la importancia del ahorro. Ahorrar es muy estratégico para asegurar un futuro estable que permita atender temas como emergencias médicas o la compra de la tan ansiada casa que es el mejor aliado para establecer un hogar sin sobresaltos y al mismo tiempo nos permite pensar mejor antes de una toma de decisiones. Una pareja que recién comienza es 50 % responsable cada uno de salir adelante financieramente no solo para evitar angustias económicas sino para construir una unión próspera que permita solventar los altibajos de la vida. Es importante sentarse y hacer un presupuesto y separar los gustos de las necesidades, al principio cuesta un poco hasta llegar a un hábito de vida y lo más trascendental es ser reservado con sus finanzas personales, ya que siempre tendremos un familiar o amigo necesitado de dinero y utilizará la frase “préstame que después te pago”. En el medio vemos a muchos artistas famosos que tuvieron millones de dólares en sus cuentas y lo perdieron todo por mala gestión de sus finanzas por no balancear ingresos, gastos e impuestos. La disciplina financiera es parte de nuestra educación y debe comenzar antes de los 7 años, guardando algo de la mesada y no gastarlo todo para esperar con ansias la nueva mesada. (O)
Gunnar Lundh, Guayaquil