El proyecto Viaducto Sur de Guayaquil lleva unos 30 años penando en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP). No creo que su situación mejore, peor ahora que dicha cartera de Estado se convirtió en el Ministerio de Infraestructura y Transporte.
En 2009, las consultoras Nuques y Luque y Consulsísmica hicieron un buen diseño, que estuvo guardado cerca de 10 años en el MTOP y no despertó interés en el Concurso Público de Selección de Ofertas que convocó el gobierno de Lenín Moreno en 2018 y fue declarado desierto.
Conocí dicho proyecto por una invitación que me hiciera el presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, a un conversatorio sobre el Viaducto Sur en 2021, donde su principal diseñador –el Ing. Ottón Lara Montiel, ya fallecido– hizo una excelente explicación de los beneficios del proyecto. Tengo un buen recuerdo, porque él fue director de fiscalización en la ampliación del puente de la Unidad Nacional, mientras yo tuve a cargo el diseño y la producción de todas las mezclas de concreto por mi trabajo.
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Parece que el Gobierno quiere retomar el tema convocando a un concurso público internacional de ofertas modalidad llave en mano, para que los oferentes propongan los diseños, dimensiones, procesos constructivos, vías de acceso, conexiones viales y todas sus partes, de tal manera que el Estado ecuatoriano reciba la obra terminada y funcionando, lo cual me parece una buena opción.
Dado que los viaductos más grandes del mundo están en China y que estamos a punto de concluir el litigio con Power China (matriz de Sinohydro), quienes están dispuestos a reemplazar los distribuidores con fisuras en la Central Coca Codo Sinclair, deberíamos conversar con el Gobierno de China y de Gobierno a Gobierno buscar una opción ventajosa para la construcción del Viaducto Sur. (O)
Carlos Luis Hernández Bravo, ingeniero civil, Samborondón

















