El debate el domingo 21 de marzo entre los candidatos a la Presidencia del Ecuador fue un fiasco, ni siquiera una confrontación de ideas o propuestas. Fue un simulacro mal concebido por los promotores del CNE y no dejó una lección histórica para aprender, para alcanzar lo que el país requiere.

A quienes están enfrascados en la mascarada de la lucha política del poder, no les importan las angustias, frustraciones, desilusiones, de los que en medio de una pandemia mortal tratan de salvar sus vidas pronunciando con fervor plegarias al Todopoderoso, para poder llevar el pan de cada día a sus hogares.

Qué diferente y aleccionador, en cambio, es leer el libro Perfil de un triunfador de la empresaria guayaquileña Isabel Noboa Pontón, como homenaje a su progenitor, el empresario Luis Noboa Naranjo, quien de humilde origen, con el amor de su esforzada madre, alcanzó la cima dejando como herencia a su familia un gran emporio empresarial, proporcionando trabajo a miles de ecuatorianos. Precisamente tenemos que cultivar en los niños, adolescentes, hombres, que solo la preparación intelectual y la responsabilidad en el trabajo o lo que le guste desempeñar, debe hacerlo con disciplina, perseverancia y honradez. Por ello quienes aspiran a dirigir nuestra nación deben dedicar mayores esfuerzos en la educación, en sus niveles primario, secundario y universitario, en la ciencia, la innovación y la tecnología; crear parques de investigación, los sectores público y privado juntos, apoyando a los innovadores y creadores de riqueza material y espiritual. Solo así saldrá adelante nuestro país, erradicando los terribles males de la corrupción, la delincuencia y la maldad. (O)

Francisco Medina Manrique, periodista, Guayaquil