Cómo no escribir por los 100 años de fundación de Diario EL UNIVERSO, estoy segura de no ser la única que hemos formado parte de esta historia con cartas (lectores) y reconocemos su impacto.

No recuerdo el primer día que leí el periódico. Ahora a mis 46 años recuerdo que no había otro para la familia, solo EL UNIVERSO. Al sector rural de Daule llegaba y llega gracias a Kiko, el canillita que diariamente viaja muy por la mañana de Laurel a Daule para retirar periódicos, entregarlos a sus fieles lectores, entre ellos mi papá, agricultor; por los años 80 se levantaba a las 05:00 y se dirigía a sus cultivos de arroz, regresaba a la 13:00 a leer EL UNIVERSO en la hamaca. Leía la primera, la segunda y la tercera sección. Yo, pequeña, preguntaba ¿qué lee? En esa buena rutina de lectura, conocimientos, actualización, conocedor de la realidad local, nacional e internacional; mi padre se autoeducaba. Ese ejemplo me llevó a la práctica. Comencé a tomar el periódico, observar el diseño, leer títulos y luego contenidos, segmentar temáticas; hábito que me llevó a la fantástica aventura de la lectura y de yapa ganaba buena ortografía, excelente redacción y amplia semántica.

Felicito a EL UNIVERSO por la trayectoria no solo de informar sino formar ciudadanos con pensamiento crítico, pensadores y consumidores de la información desde aquellas épocas que no había computadoras ni Google. Las tareas de gramática que mandaban eran transcribir y leer el editorial. EL UNIVERSO forja conocimientos sostenidos con una misión que solo logran las grandes organizaciones con valores irrenunciables: informar de una manera objetiva, oportuna, imparcial, con credibilidad. A pesar de la versión digital, internet, plataformas, el Diario sigue llegando impreso a Laurel, mi padre ahora de la tercera edad continúa ávido con la lectura, Kiko sigue entregando ejemplares y yo seguiré escribiendo a Cartas al Director, como tributo por haber despertado mi pasión por la lectura. (O)

Mery Katty Barzola Jiménez, licenciada en Comercio Exterior, Daule