No existe nada peor en un accionar que dar paso a iniciativas sin conocimiento. Son un verdadero y evidente fracaso. Tenemos en el Ecuador ejemplos paradigmáticos:

Refinería del Pacífico, Coca Codo Sinclair, repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, Centros de Alto Rendimiento, para mencionar algunos de los más voluminosos desastres. Igualmente, políticas económicas que no resultaron ni a corto ni a mediano plazo, causando un verdadero galimatías en el manejo posterior. Década y media sujetas al manejo de gente sin conocimiento, sin sentido común, sin entendimiento natural.

Ningún dogmático o fanático supera el estado mencionado en el párrafo anterior. Y lo más lamentable es que todavía hay gente que aplaude los desastres.

Analicemos ligeramente un poco:

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Refinería del Pacífico: se desbocaron, como niños con juguete nuevo, a impulsar el aplanamiento de un terreno a precios exorbitantes, sin tener ni el financiamiento ni tampoco los estudios completos.

Coca Codo Sinclair: los estudios realizados por el Inecel recomendaban dos etapas con un máximo de menos de 1.000 megawatios entre las dos; se lanzaron a 1.500 megawatios sin ningún análisis.

Repotenciación de la Refinería de Esmeraldas: se hicieron contratos, algunos de los cuales no han sido concluidos hasta ahora, y otros que en su ejecución dejaron trabajos que no satisfacían los requerimientos, y a sobreprecios escalofriantes.

Y no se diga de la política económica: endeudamiento sin límite sujeto a condiciones oprobiosas y exigidos a silencios cómplices; nada de criterio económico, peor de concepto de verdadera soberanía. Y se jactaban de tener phdeísmos, tecnocracia, meritocracia, etc.; ni una pizca de racionalidad.

No hay nada peor, por lo tanto, que una iniciativa sin conocimiento. (O)

José Manuel Jalil Haas, ingeniero químico, Quito