Existe un plan de gobierno para vivir con dignidad en este país, para evitar el sedentarismo, que lo proclamó el Dr. César Alarcón Costta como candidato a la Presidencia del Ecuador en el 2002, el cual fue presentado a consideración del pueblo ecuatoriano. Como una acción holística para la obtención de ingresos con el trabajo generado. Sin embargo, no ha tenido eco en los Gobiernos de turno que se han sucedido en estos últimos 23 años de vida constitucional del Ecuador. Nuestro país debe crear fuentes de trabajo para todos, creando microempresas al lado de pequeñas, medianas y grandes empresas tanto del campo como de la ciudad, trabajando con armonía para obtener el desarrollo nacional. Los programas de crédito, capacitación y comercialización, como factores para abrir oportunidades para que todo ecuatoriano se desarrolle como emprendedor en el arte, la cultura, el deporte, la ciencia, la producción, los servicios y el comercio tanto en el campo como en la ciudad. Al existir ciudadanos extranjeros después de considerar a nuestros connacionales, ellos también tendrían la oportunidad de los beneficios de estos programas nacionales de crédito. Estos créditos serán entregados a tasas de intereses razonables a través de cooperativas, bancos, financieras y organizaciones no gubernamentales.

Continuar con las capacitaciones técnica y productiva en el campo y la ciudad. Fortaleciendo el mercado interno se estimulará la preferencia a consumir lo nuestro. Se promoverán mecanismos de integración y trabajo complementario de los pequeños talleres con las medianas y grandes fábricas, tanto para abastecer el mercado interno como para promover las exportaciones. Es importante propiciar el incremento progresivo de los ingresos familiares, que no solo hagan posible adquirir la canasta básica, sino para alcanzar una vida humana digna.

Publicidad

Se concretarán acciones con los gobernadores, comisarías, alcaldías y prefecturas para terminar con la persecución a los pequeños negocios honradamente establecidos. El Gobierno garantizará y protegerá a quienes emprendan un negocio lícito. Se castigará cualquier intento de extorsión o vacunación a las empresas pequeñas, medianas y grandes empresas por parte de los mismos funcionarios o terceras personas. El cumplimiento de los ciudadanos y las empresas hará crecer la economía del país. Las empresas que emprenden el primer año no estarán obligadas a pagar tributos ni patentes, y lo harán con escalas que la ley tributaria efectúe, para estimular su trabajo y producción. Es importante que el Gobierno que se encamine hacia este objetivo tenga buena participación ante sus mandantes. Lo que servirá incluso como paradigma para los demás países del mundo. (O)

José Arrobo Reyes, economista y CPA, Guayaquil