Los cuencos tibetanos datan aproximadamente desde el año 560 a. C., siendo los monjes budistas los que les dieron uso para la sanación del cuerpo y la mente a través de la vibración que emiten. Como sabemos, nuestro cuerpo contiene un gran porcentaje de líquido y estas ondas sonoras emitidas por los cuencos tienen efectos positivos en nuestro cuerpo, así lo demuestran los estudios realizados en la Universidad Austral de Chile por el Dr. Cristóbal Río-Álamos, quien explica que los sonidos de los cuencos tibetanos tienen la mayor capacidad de inducir relajación.
En un estudio publicado en la revista American Journal of Health Promotion se estudió que en una sesión de 12 minutos con cuencos tibetanos se pudo reducir la presión arterial sistólica y el ritmo cardíaco. Se considera que los cuencos tibetanos logran estimular nuestro estado de ánimo y podrían ayudan en el tratamiento de la depresión.
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También se usan para equilibrar los chakras, puntos energéticos importantes en nuestro cuerpo. Además, alivian el dolor y la tensión muscular; las vibraciones pueden penetrar los tejidos musculares y liberar la tensión. Ayudan a controlar el insomnio y la hiperactividad, aumentan la claridad mental y la creatividad. Un estudio publicado en el Journal of Alternative and Complementary Medicine confirmó que las personas que escuchaban cuencos tibetanos antes de ir a dormir tenían un sueño profundo y menos molestias durante el día. (O)
Matías Saigua Verdesoto, Guayaquil