El 8 de mayo, Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Ovario, recordamos que este tipo de cáncer es el séptimo más común en las mujeres en todo el mundo, con 245.000 casos nuevos diagnosticados solo en el año 2018 .

Al igual que muchos otros tipos de cáncer, la incidencia y la mortalidad tienen una gran variación geográfica, siendo mayor en las regiones del mundo económicamente desarrolladas. La incidencia mundial es más propicia en edades de 50 a 70 años; el 75% de los cuadros diagnosticados ocurre en mayores de 55 años. En el 80% de las mujeres la enfermedad ya está avanzada en el momento de la presentación, con una baja tasa de supervivencia a los 5 años.

El cáncer de ovario comprende un conjunto de cánceres de tipos histológicos diversos. Cada variante tiene su comportamiento individual pero en general son tumores muy agresivos y de acuerdo a su variante y caso en particular, se aplica el protocolo de tratamiento y manejo que sería muy largo de explicar. Los estudios epidemiológicos muestran que el número de ciclos ovulatorios que una mujer tiene en toda su vida es proporcional a su riesgo de desarrollar cáncer de ovario, ya que un número reducido de ciclos ovulatorios, como el embarazo o el uso de anticonceptivos orales, tiene un efecto protector. Por el contrario, la nuliparidad, el antecedente de cáncer de mama y una historia familiar de cáncer de mama y de ovario son reconocidos factores de riesgo. Los estudios de grandes cohortes muestran que aproximadamente el 20% de las mujeres porta una mutación genética heredada que les confiere un gran riesgo de desarrollar cáncer de ovario. También se mencionan la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el uso de talco en la higiene íntima y otros elementos ambientales como factores de riesgo para la enfermedad. Toda mujer debe chequearse periódicamente aunque no tenga síntomas, y algo muy importante es que a partir de los 14 años en adelante se deberían realizar una ecografía pélvica una o dos veces al año, examen inocuo y de bajo costo que permitiría no prevenir, pero eso sí detectar muchos casos asintomáticos en estadios iniciales, que tratados a tiempo permitirían salvar vidas. (O)

Francisco Xavier Plaza B., gíneco-oncólogo, Guayaquil