Dependemos mucho de la tecnología, pero dar un teléfono celular a un niño es exponerlo a una adicción ya que estos dispositivos tienen efectos negativos tanto para la salud física como mental.

Se vuelve rutinario ver a niños –incluso bebés– pegados en la pantalla de un móvil, tienen una habilidad asombrosa para manejar las nuevas tecnologías. El problema está en que ejercen un poder hipnótico en ellos que les lleva a una dependencia cada vez mayor hasta transformarse en adicción.

Según la clínica de rehabilitación Harly Street en Londres, exponer al niño al uso de estos aparatos es una adicción similar al alcohol o a las drogas. Las consecuencias que podría desarrollar el infante serían retraso en su desarrollo, obesidad, alteraciones del sueño, conductas agresivas, déficit de atención, entre otras, incluso están expuestos a diversos peligros cibernéticos y a delitos como la pornografía.

Los padres de familia deben controlar en los hijos el uso de estos aparatos tecnológicos y buscar alternativas como pintar, armar cosas, contarles cuentos para fomentar bases para el gusto por la lectura, e incentivarles a algún deporte, etc. (O)

Danilo Paúl Quishpe Ramón, Durán