Opino que es conveniente quitar al IESS la responsabilidad de atender la salud de los no afiliados dependientes del Ministerio de Salud Pública, MSP. Aunque moral y políticamente es inadecuado, debe hacerse por el bien de la salud; no se justifica entregar recursos a una administración tecnocrática ineficiente, de comercio, no de salud: barril sin fondo que no soluciona los problemas demandados.

Por saldar la agenda diaria del call center, convirtieron a médicos en despachadores de pacientes, aumentaron sus jornadas, se infló la agenda médica con minutos por pacientes, lo cual es insuficiente para realizar la consulta, el seguimiento hasta la solución de la dolencia. Y la docencia se la impidió en las unidades de salud y se la liquidó en servicio, que es base de formación y asistencia médica.

Vale hacer auditoría médica a la consulta externa general y especial, y seguimiento, para detectar que todas son consultas fallidas, no solucionan diagnóstico ni tratamiento, hay desperdicio de medicamentos, exámenes complementarios innecesarios o inoportunos. La secuencia por un problema de nariz y garganta, es: solicitar al 140 cita en otorrinolaringología, dan cita telemática; hay cupo para la especialidad después de cuatro meses; le da Medicina Interna, para dos meses. Por toque de queda (para los lugares donde existe esta medida), no le pueden cambiar la cita, le asignan una nueva, presencial, en Medicina General. Sin exploración, le solicitan exámenes de laboratorio, ecografía, y le fijan nueva cita en Medicina Interna para después de un mes, y en Otorrinolaringología para después de tres meses. En la cita, internista no está disponible, lo atiende médico general, sin exploración debe revisar los exámenes, los eco, recetar, no le permite exponer el problema, y lo despacha. Han pasado cuatro meses, el paciente tiene que esperar dos meses más para ir a Otorrinolaringología. (O)

Jorge Benigno Falcones Alcívar, médico, Guayaquil