Nos encontramos en un mundo convulso, dominado por la capacidad que nos ha permitido nuestro hacedor. Disfrutamos del libre albedrío, altruista hasta la médula, para escoger el camino que nos llevará al destino proporcional de nuestra deglución del bien o mal. La libertad se esconde en la conjugación de elegir y aplicar los verbos que se hicieron carne. La Semana Santa que recorre las venas de nuestra “piel de toro” podría ser el punto de inflexión ante tanta barbarie y odio entre hermanos. El lanzamiento de Artemis II solo busca asomarse al abismo de nuestro insaciable ego. Resolvamos primero los asuntos humanos en este lado del universo. (O)
Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, España


















