Como si escasearan las cumbres, los presidentes iberoamericanos se dan cita en Panamá a un nuevo encuentro del que solo salen fotos con manos levantadas y con sonrisas de ocasión. Solo sirven para las photos oportunity, pero no resuelven los grandes temas de la región. Esta se concentrará en el retrato de Obama con Castro, las imprecaciones de Maduro, las generalidades de Ortega o las divagaciones de Correa o de Evo Morales. ¿Qué cosa nueva puede salir de cosas absolutamente predecibles? Los presidentes necesitan más llanura, más encuentro con la ciudadanía y sus realidades. Esto de gastar mucho solo sirve para un escándalo sexual como el que se dio en Cartagena con los guardias del Servicio Secreto de Obama, pero nada más. Solo algún escándalo salva a estas cumbres presidenciales... el resto es un guion viejo y gastado.
Los temas de la educación, la salud, el empleo, la corrupción, la seguridad, la violencia ejercida desde el poder contra cualquier opositor de ocasión... todo eso es absolutamente secundario y el que se anime a colocarlo en la agenda corre el serio riesgo de ser atacado por “imperialista o cipayo de las corporaciones”. El ritual de las cumbres no tolera a mensajeros que traigan malas noticias. Para el país anfitrión es una oportunidad para el turismo y miden las cumbres en función de cuánto dinero dejaron a su paso. A nadie importa de qué se habló y menos aún de las cuestiones que fueron colocadas en la agenda del desarrollo de la subregión. Le aseguro que nadie recuerda nada de las anteriores tampoco. El turismo diplomático aguanta todo.
Con el cambio de política de Estados Unidos que desconcertó a muchos, el guion puede sufrir alguna alteración, pero recuerden que no podemos vivir sin el chivo expiatorio, la mascota favorita de muchos. Ahora se cuestionará a Obama por haber puesto a Venezuela en la lista negra a pesar de su acercamiento a los Castro. Con ese hueso tendrán bastante para distraer las cuestiones locales preparando el ejército interno que “repelerá la agresión imperialista de los Estados Unidos”.
El brillante “estratega” del Departamento de Estado, el Pentágono o la Casa Blanca les dio líneas para seguir con lo mismo que se creía enterrado con el acercamiento de Castro con Obama. En realidad, la retórica confrontacional sirve para todos los bandos y nadie pretende aparentemente que se acabe. De lo contrario, ¿cómo se legitimará una cumbre? ¿De que podrían hablar si eso faltara? Los grandes temas terminarían por emerger para mostrar las peores lacras de varios gobiernos, y eso nadie pretende. La política es distraer a como sea.
Una cumbre más mientras el pueblo vive en la llanura. Hacerlos parte del discurso de lo primero es alentar la confrontación para que se recuerde el compromiso de los hipócritas con la suerte de sus pueblos. La foto los mostrará sonrientes... para que después las cosas sigan igual como siempre. Hay que acabar con estos gastos inútiles, la realidad no aguanta ni tolera más tanto embuste. (O)









