“Estábamos durmiendo y todo empezó a vibrar. Se fue la luz. Me asomé a la ventana para ver por qué se había ido la luz y fue cuando vimos esos bichos negros, supongo que los helicópteros. Cayeron los cohetes y empezaron los bombardeos cada cinco a diez minutos”.
Esta es la narración de una vecina de la urbanización Briceño Otalora, en Ciudad Tiuna, la zona de civiles de Fuerte Tiuna, ubicada en la capital venezolana.
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La peor parte del ataque militar se la llevó una vivienda, en la que afortunadamente no había nadie.
“Mira, gringo (estadounidense). Mira, tus derechos humanos. Así quedó una vivienda. Una familia. Esto fue (un) traquitraqui (fuego artificial) Vea el mundo este video”.
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Desde Caracas, Venezuela, un hombre muestra imágenes de los restos de la vivienda que resultó impactada por el armamento de Estados Unidos, la madrugada del sábado 3 de enero.
En el video, difundido en las redes de Silvestre Montilla, se ve claramente cómo la casa, de dos plantas, seguía humeando en la parte alta, mientras en la planta baja las llamas se negaban a extinguir, horas después de ser atacada en el marco de la operación Resolución Absoluta, que concluyó con la captura de Nicolás Maduro, quien hace un año juró como presidente tras unas polémicas elecciones, y de su esposa Cilia Flores de Maduro.
En la casa de la urbanización Briceño Otalora volaron rejas, techos, paredes, y al menos tres vehículos se ven en pérdida total.
“Así quedó la vivienda tras el ataque criminal de los gringos”, señala varias veces el hombre que graba la escena.
Muertos en el ataque a Venezuela
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, informó la noche del miércoles 7 de enero que el ataque ejecutado por Estados Unidos, el pasado sábado, ha dejado “hasta ahora” cien fallecidos y “otra cantidad parecida de heridos”.
Señaló que murieron “personas que nada tenían que ver en un conflicto”, entre las que mencionó “civiles, mujeres que estaban en su casa” y que, afirmó, “fueron alcanzados por el impacto de las poderosísimas bombas lanzadas” contra Venezuela.
En redes, Yonathan Ramírez, usuario, lamenta: “Siempre se ha dicho a la hora de un bombardeo. Las bombas no distinguen de chavistas y opositores”.
“Sentí que había muerto”
En La Guaira, estado vecino de Caracas, está Wilman González, hoy sobreviviente de los ataques estadounidenses.
A la BBC News Mundo, como reseña El Nacional, contó: “La onda explosiva me tiró contra la pared”.
En su cara se le incrustó una astilla de madera, de la puerta. “Sentí que había muerto”, narró.
Aturdido tuvo que sacar fuerzas para ayudar a sus hermanos y a su tía Rosa, de 79 años. La mujer murió.
El edificio donde vivía fue impactado. Está cerca de una base militar.
Impresionado, con una herida en el pómulo derecho y el dolor por la muerte de Rosa, dijo: “La parte más grande del proyectil quedó en el cuarto de mi tía”. (I)