Desde el 9 hasta el 17 de enero y durante tres debates los 16 candidatos a la Presidencia de la República expusieron sus propuestas en varios temas de interés, uno de ellos la economía.

Entre promesas y ofrecimientos desfilaron las ideas de bajar impuestos, por ejemplo reducir el impuesto al valor agregado (IVA) del 12% al 10%, al 8% o hasta al 5% para ciertos sectores productivos deprimidos, eliminar el impuesto a la salida de divisas (ISD) con diferentes fórmulas, el impuesto a la renta, entre otros.

Pero lejos de las promesas de campaña, en el ambiente quedó la pregunta: ¿es posible bajar impuestos en el Ecuador, un país que para el 2021 tendría un déficit fiscal de por lo menos $ 6.000 millones?.

Primero hay que conocer qué y cuánto se cobra.

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El Servicio de Rentas Internas (SRI) recaudó $ 12.382 millones durante el 2020, $ 1887 millones menos (-13%) que en el 2019 cuando ingresaron $ 14.269 millones a las arcas fiscales, la más alta en la historia, según la entidad.

Mientras, que lo recaudado el año anterior se acerca más a los $ 12.092 millones obtenidos en el 2016, la más baja cobranza de los últimos 5 años.

La recaudación por concepto del IVA, durante el 2020, alcanzó los $ 5.506 millones, y se ubicó como el impuesto que más recursos le entregó al Estado con el 44,5%. En el 2019 se recaudó $ 6.685 millones.

En tanto, por impuesto a la renta (IR), el segundo impuesto en importancia con el 35,6%, representó $ 4.406 millones el año pasado. El impuesto a los consumos especiales (ICE) con $ 964 millones y el ISD con $ 740 millones representaron el 7,8% y 6,0% de la recaudación del 2020, respectivamente.

Estos cuatro impuestos son parte de los 13 tributos que el SRI recauda a nivel nacional, sin incluir los relacionados con comercio exterior, o bajo competencia de otros organismos.

Para Jorge Calderón, analista económico y rector del Tecnológico Universitario Argos, se pueden bajar los impuestos como herramienta para estimular la economía, pero lamentó que en las actuales circunstancias del país es imposible.

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Explicó que hay una estructura de gastos atada al flujo de ingresos tributarios (aunque debe existir una reducción del tamaño del Estado). Esto, sumado a la pandemia y la concerniente paralización de la economía, más la reducción de los ingresos petroleros y la aparición de un mayor gasto en salud, lo que trajo consigo que el déficit se amplíe más allá de lo inicialmente establecido para el 2020.

"Por tanto no es posible eliminar o reducir impuestos en el corto plazo", aseguró Calderón; quien además indicó que para eso deberían determinarse las fuentes de ingresos para sustituir lo que se dejará de recibir, lo que tomaría entre 12 a 18 meses hasta que la economía reaccione favorablemente

Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, coincide en que actualmente no existen las condiciones para reducir o eliminar impuestos, sobre todo ante "una brecha fiscal importante y una necesidad de financiamiento mayor a los $ 7.000 millones".

Sin embargo, aseguró que una fórmula viable para que se dé sería a través de una contrapartida o compensación, es decir, que si reduce un impuesto tiene que reducirse un gasto o subirse otro impuesto.

"Cualquier reducción puede compensarse, eso sí se puede hacer y si hay que hacerlo, necesitamos una reforma tributaria, pero no con el objetivo de recaudar más, sino sin perder las recaudaciones actuales corregir los incentivos", recomendó Acosta, quien lamentó que el esquema tributario actual castiga la inversión en el Ecuador, al señalar que la carga corporativa en el Ecuador, es decir, lo que se paga por invertir alcanza el 42,6% superando el promedio regional de 31,6%.

¿Cómo llegó a este 42,6%?: 15% participación de trabajadores, 25% impuestos a la renta, 10% impuestos sobre dividendos, especificó Acosta, quien cree que es un error de muchos candidatos pensar que la salida es bajar el IVA para que la gente consuma más.

"Si incentivamos el consumo, pero castigamos la inversión el resultado es que estaremos propiciando más importaciones y menos producción", argumentó el editor de Análisis Semanal, quien está de acuerdo en la eliminación del ISD, al que calificó como un "impuesto perverso que bloquea el flujo de divisas".

Aseguró que se necesita dejar de castigar la inversión reduciendo la carga corporativa a niveles competitivos en la región, y eliminar el ISD, tal vez de manera gradual justamente por la falta de recursos fiscales y compensar esas dos pérdidas de ingresos para el fisco vía elevación del IVA y eventualmente seguir reduciendo gastos. "Cualquier decisión que se tome tiene que tener una contrapartida", advirtió.

Mientras, desde el campo empresarial también hay criterios similares que incluyen una reforma tributaria.

Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), cree que es posible eliminar impuestos en la medida que se bajen los gastos.

"No hay dinero que alcance si el Gobierno no opera de manera eficiente", sostuvo González, quien expuso tres propuestas del gremio.

Primero, eliminar el ISD, cuyos recursos, según el dirigente, podrían generar un efecto multiplicador en manos del sector privado.

Como segundo punto, apuntó a una reforma integral del ICE. "Deben revisarse todos los ICE e incluso eliminarse algunos como el de los planes pospago de telefonía a personas naturales y empresas", sostuvo el presidente de la CCG, que como última medida sugirió una reforma completa al sistema arancelario, para eliminar y reducir aranceles. (I)