Vallas impiden el paso a una explanada vacía. Policías custodian las calles. Hay módulos dispensadores de gel antibacterial pero sin gente. Tiendas de imágenes, veladoras y rosarios esperan clientes que no llegan.

La considerada mayor peregrinación católica del mundo se canceló este año. La basílica de la Virgen de Guadalupe —patrona de América Latina y que suele recibir unos 15 millones de fieles en las dos primeras semanas de diciembre, según los regidores del templo— está cerrada el día de su fiesta grande, el 12 de diciembre, debido a la pandemia del nuevo coronavirus.

Este año las rejas se cerraron el miércoles por la noche para evitar contagios por COVID-19 justo cuando la ciudad vive un alarmante repunte de la epidemia, con casi 250.000 contagiados y más de 18.600 muertos. El templo tiene previsto volver a abrir el lunes.

Varios obispos mexicanos hicieron el viernes un peregrinaje simbólico por unas calles cercanas al templo y algunos fieles se conformaron con llegar hasta las vallas ubicadas varias calles antes de arribar a la basílica.

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Miles de velas ocupaban el atrio que tradicionalmente llenaban peregrinos, danzantes y todo tipo de fieles que acuden a cumplir promesas, rogar por sanaciones o dar gracias por favores concedidos.

“Tus hijos hoy te festejan desde casa”, podía leerse en el suelo.

Y a medianoche las mañanitas —el tradicional canto de cumpleaños mexicano— se escucharon pregrabadas, virtuales.

El papa Francisco concedió indulgencia a los fieles para que este año no visitaran el templo y el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de México, instó a una peregrinación distinta luego de anulada la tradicional.

“Permitamos que la Virgen nos visite en nuestros hogares”, dijo hace unos días.

Eso hicieron muchos devotos a los que las autoridades eclesiásticas animaron a mandar fotos de sus altares personales para crear un gran homenaje virtual a la virgen.

La Virgen Morena se le apareció a Juan Diego

Desde el siglo XVI, el Cerro del Tepeyac —donde los católicos creen que se apareció la “virgen morena” y el lugar en el que se levantó la actual iglesia— ha sido un punto de peregrinaje para millones de personas. Y aunque nadie recordaba el cierre del templo en estas fechas decembrinas, crónicas periodísticas de hace casi un siglo muestran cómo la Villa cerró sus puertas tres años, de 1926 a 1929, durante la guerra Cristera, cuando el Estado persiguió activamente a la Iglesia católica. También estuvo clausurada durante la construcción de su actual sede, a mediados de los años 70.

“Tenemos que acatar las indicaciones, es triste pero a la vez es correcto lo que las autoridades están haciendo ya que resguardan nuestra salud y la de los demás”, señaló Jaqueline Castillo, una maestra con su figura de la virgen en la mano.

Entre otras actividades virtuales, la basílica sugirió a los peregrinos que llegaran antes del cierre que dejaran flores para el recuerdo. Pero no todos pudieron. (I)