En Rusia se ha desplegado una campaña que tiene el propósito de desprestigiar la vacuna contra el coronavirus desarrollada por científicos de la Universidad de Oxford.

Entre las afirmaciones que se difunden para causar temor es que quienes reciban esta vacuna se convertirán en monos, debido a que esta usa un virus del chimpancé, se señala en una publicación del Daily Mail.

En las redes sociales rusas circulan imágenes y videos que sugieren que cualquier vacuna fabricada en el Reino Unido sería peligrosa. Incluso, algunos de estos gráficos fueron mostrados en el programa de televisión ruso Vesti News.

Entre las imágenes se encuentra una en la que Boris Johnson está ingresando a Downing Street, pero ha sido manipulada para que parezca un yeti. En otra gráfica se muestra a un chimpancé con una bata de laboratorio del gigante farmacéutico AstraZeneca, que está fabricando la vacuna de Oxford. También hay una en la que las personas hace una fila para recibir la vacuna y, al salir, se han convertido en monos.

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La campaña tiene el potencial de dañar el programa de Oxford al atraer a los fanáticos contra las vacunas. Al parecer, el objetivo es alcanzar las ventas en países donde Rusia quiere vender su propia vacuna, la Sputnik V.

"No tenemos ningún chimpancé involucrado"

El director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, condenó los intentos de afectar su trabajo. El profesor Andrew Pollard, director del Oxford Vaccine Group y profesor de Infección e Inmunidad Pediátricas en la Universidad de Oxford, señaló que, por el momento en el que nos encontramos, la desinformación sobre las vacunas y tratamientos puede ser extremadamente peligrosa.

“El tipo de vacuna que tenemos es muy similar a varias otras vacunas, incluida la vacuna rusa, todas las cuales usan el virus del resfriado común de humanos o de chimpancés. Para nuestros cuerpos, los virus tienen el mismo aspecto. (...) En realidad, no tenemos ningún chimpancé involucrado en el proceso de elaboración de la vacuna, porque se trata del virus, en lugar de los animales que podrían infectarse con más frecuencia".

Dijo además que el uso del virus del resfriado de los chimpancés era un "transbordador" para llevar el material genético del coronavirus a la vacuna. "Nuestros cuerpos no miran el virus y dicen 'esto es de un chimpancé o un ser humano', solo ven una colección de proteínas para producir una respuesta inmune", agregó.

El objetivo de la campaña

“Los científicos de AstraZeneca, y de muchas otras empresas e instituciones de todo el mundo, están trabajando incansablemente para desarrollar una vacuna y tratamientos terapéuticos para derrotar a este virus", aseguró Soriot a The Times.

“Pero son los expertos independientes y las agencias reguladoras de todo el mundo los que finalmente deciden si una vacuna es segura y eficaz antes de que se apruebe su uso. La desinformación es un claro riesgo para la salud pública. (...) Esto es especialmente cierto durante la pandemia actual, que continúa cobrando decenas de miles de vidas, perturba significativamente la forma en que vivimos y daña la economía", añadió.

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Además pidió a las personas que no se dejen llevar por la desinformación. "Insto a todos a que utilicen fuentes de información fiables, que confíen en las agencias reguladoras y recuerden los enormes beneficios que las vacunas y los medicamentos siguen aportando a la humanidad".

Otra de las imágenes difundidas.

Según informes, un denunciante indicó que el objetivo de la difamación era colocar las imágenes en sitios web occidentales. La campaña comenzó hace más de un mes, después de que un voluntario en el ensayo de Oxford se enfermara, lo que significa que el proyecto se detuvo temporalmente.

Países como India y Brasil, donde Rusia estaba tratando de comercializar su propia vacuna, han sido blanco de la campaña, dijo el denunciante al Times. No está claro si el intento de propaganda fue autorizado directamente por el Kremlin.

No obstante, un portavoz de la embajada rusa dijo al Times: “La sugerencia de que el estado ruso puede realizar cualquier tipo de propaganda contra la vacuna Astrazeneca es en sí misma un ejemplo de desinformación. (...) Obviamente, su objetivo es desacreditar los esfuerzos de Rusia en la lucha contra la pandemia, incluida la buena cooperación que hemos establecido con el Reino Unido en este campo". (I)