De los 20 precandidatos a la Presidencia de la República que fueron proclamados por sus partidos o movimientos políticos, doce ya pasaron por las urnas y algunos sin respaldo para ganar el cargo al que postularon.

Para Lucio Gutiérrez, del partido Sociedad Patriótica, será su cuarta participación. En las elecciones del 2002 ganó la Presidencia (solo estuvo dos años en el poder, pues fue derrocado), pero en dos intentos posteriores fue cayendo al segundo (2009) y tercer puesto (2013).

Álvaro Noboa desistió de ser candidato, pero en el Consejo Nacional Electoral (CNE) está el informe de su partido con su proclamación. Ha estado cinco veces en la papeleta presidencial: 1998, 2002, 2006, 2009 y 2013. Y en estos años ha pasado de quedar en segundo lugar al quinto puesto. Si Noboa efectivamente no quiere participar esta vez -ha llamado a la unidad-, no debe presentarse al CNE para aceptar la candidatura. Así lo explicaron en el Consejo Electoral.

Para Guillermo Lasso (CREO) es la tercera oportunidad. En el 2013 quedó detrás de Rafael Correa y en el 2017 detrás de Lenín Moreno. Perdió ante Alianza PAIS que ahora está dividido y que postuló a Ximena Peña para las presidenciales del 2021. Ella actualmente es asambleísta por el exterior y llegó a esa curul con 10 651 votos.

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Washington Pesántez ya fue presidenciable por el movimiento Unión Ecuatoriana en el 2019 y quedó en último lugar. Tuvo 71 107 votos que representaron el 0,8 %. Ahora dice que prefiere ir en alianza, ha conversado con Álvaro Noboa e Isidro Romero (Avanza). "No podemos contribuir a este caos seudodemocrático, con tal cantidad de candidatos. Hay una verdadera ebullición de candidaturas y no queremos contribuir a esto. En ese sentido no haremos públicas las listas a las dignidades, mientras no lleguemos a un acuerdo con quienes han hablado con nosotros desde hace tiempo”.

Isidro Romero fue elegido diputado en 1996 en representación del Partido Social Cristiano (PSC).

El analista Simón Pachano considera relativamente normal que alguien que quiera incursionar en la política intente varias veces, "no necesariamente una o dos derrotas pueden dejarle fuera de la competencia". Recuerda que Rodrigo Borja ganó a la tercera. "Yo creo que el problema está en que son personas, algunas, que no han buscado formar un partido, una organización y que son más bien individualidades que no representan a una tendencia".

Otro factor que apunta es que como hay muchos candidatos y un desgaste de los partidos, "creen que esta es su oportunidad, precisamente por la fragmentación, por la cantidad de candidaturas, porque con una pequeña votación casi se puede pasar a la segunda vuelta, con una votación relativamente baja". Como sucedió en el 2002, cuando Gutiérrez obtuvo el 20 % y Noboa el 18 %.

Otros precandidatos que ahora buscan llegar a la Presidencia han optado por otros cargos en elecciones pasadas, con suerte diferente.

La carta socialcristiana es Cristina Reyes, quien se suma al llamado de conformar una candidatura de unidad para evitar la dispersión. Ella ha ganado espacios en la Asamblea y en la última elección (2017) fue elegida como asambleísta nacional. Tuvo 1 321 259 votos.

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Guillermo Celi, de SUMA, también llegó entonces a la Asamblea, con el respaldo del CREO. Ambos movimientos participaron en alianza y así Celi obtuvo la curul con 1 578 121 votos. Pero cuatro años antes, en el 2013, no logró entrar a la Asamblea representando a Manabí, entonces obtuvo el 1 % de votos de su jurisdicción (16 789 votos).

Yaku Pérez, del movimiento Pachakutik, llega a la papeleta presidencial siendo prefecto del Azuay, la que ganó el año pasado con el 29 % de respaldo en las urnas: 117 163 votos.

Esteban Quirola (Libertad es Pueblo) fue electo prefecto de El Oro en el 2014 con 183 998 votos, pero en el 2019 perdió la reelección con 90 409 votos.

Paúl Carrasco, del movimiento Podemos, ganó tres veces la Prefectura de Azuay (2004, 2009 y 2014), pero esta vez llega con una derrota a cuestas. En el 2019 participó para la Alcaldía de Cuenca y quedó en cuarto puesto con 46 123 votos (14,6 %).

Al igual que César Montúfar, de Concertación, que conformó una alianza con el Partido Socialista Ecuatoriano. Montúfar fue asambleísta provincial por Pichincha en 2009. En las elecciones del 2017 lideró la lista de asambleístas nacionales de Concertación, pero no logró una curul. Su movimiento tuvo el 1 % de votos de esa elección (1035 089). Y en las seccionales del 2019 participó para la Alcaldía de Quito y quedó en cuarto lugar, con 234 422 votos (16,9 %), según los registros del CNE.

Él también ha expresado su disposición a no ser candidato para evitar que la dispersión electoral abra la puerta "para que los candidatos que representan la delincuencia organizada del correísmo amplíen sus posibilidades electorales y logren preservar el esquema de impunidad que buscan". (I)