Marte está a punto de ser invadido por la Tierra, a lo grande. Tres países, Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos, enviarán naves no tripuladas al planeta rojo en rápida sucesión a partir de esta semana, en el esfuerzo más grande hasta la fecha por buscar indicios de antigua vida microscópica y explorar el lugar para futuros astronautas.

Estados Unidos enviará un vehículo de seis ruedas del tamaño de un auto, llamado Perseverance, para reunir muestras de rocas que serán enviadas de vuelta a la Tierra para su análisis aproximadamente dentro de una década.

“Ahora mismo, más que nunca, ese nombre es muy importante”, dijo el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, mientras continuaban los preparativos pese al brote de coronavirus, que reducirá al mínimo la lista de invitados al lanzamiento.

Emiratos Árabes Unidos y China intentan unirse al club. La nave espacial de los EAU, llamada Amal, que significa Esperanza en árabe, es una sonda orbital que tiene previsto despegar el miércoles desde Japón, en la primera misión interplanetaria del mundo árabe. La nave, construida en alianza con la Universidad de Colorado Boulder, llegará a Marte, en el 50.º aniversario de la fundación de Emiratos Árabes Unidos.

“Emiratos Árabes Unidos quería enviar un mensaje muy fuerte a los jóvenes árabes”, dijo el director del proyecto, Omran Sharaf. “El mensaje aquí es que si los Emiratos Árabes Unidos pueden llegar a Marte en menos de 50 años, entonces se puede hacer mucho más (...). Lo bonito del espacio es que pone el rasero muy alto”.

El siguiente lanzamiento será de China, que enviará un vehículo y una sonda orbital en torno al 23 de julio. Las autoridades chinas no han publicado muchos detalles. La misión se llama Tianwen, o Preguntas para el cielo.

La NASA ha previsto su lanzamiento para el 30 de julio desde Cabo Cañaveral. Perserverance espera aterrizar en el antiguo delta de un río y un lago en Marte conocido como Cráter Jezero.

Para llegar a la superficie marciana, ambas naves tendrán que atravesar los cielos rojos de Marte en lo que se conoce como los “siete minutos de terror”, la parte más difícil y arriesgada de enviar una nave al planeta.
El Cráter Jezero está lleno de piedras, acantilados, dunas de arena y depresiones, cualquiera de las cuales podría acabar con la misión. (I)