Nunca se ha preguntado qué tan difícil es ser mamá y papá al mismo tiempo, pero, afirma, que las cosas que se hacen por amor “se hacen bien y con la bendición y guía de Dios”.

Edgar Orellana no ve como un sacrificio cuidar solo de Bruno desde que enviudó hace cuatro años a causa de un cáncer su esposa no pudo superar.

Yo disfruto ser papá. Conozco a sus amigos”. Dice que el no tener a Maura le ha generado ciertos temores, sobre todo para aconsejar con dulzura a su pequeño y ablandar cualquier situación difícil, pero trata de investigar y buscar ayuda profesional para saber cuál es el mejor método de comunicación para cada etapa de la vida de Brunito.

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El fallecimiento de su esposa fue uno de los momentos más complicados para él y su hijo que tenía 7 años. Pidió ayuda psicológica para que el niño pudiera entender. Édgar ha tratado de construir una relación de confianza con su hijo. (I)