Para Ronny Mazzini sus dos hijos son el impulso que tiene para levantarse todos los días a las 04:00 y trabajar como maestro panadero en Milagro. Una vez que nacieron Ronny Maximiliano y Esteban Emiliano todas sus dudas se fueron y su compromiso para darles lo necesario aumentó.

Afirma que cuando su mamá le dio la noticia de que serían mellizos, “se puso blanco” y se preocupó por el tema económico, pero que supo asimilar la situación rápido y le “echó ganas”.

Aprendió a cambiar pañales y el oficio de panadería que actualmente es su sustento diario. Reconoce que hay días duros en el trabajo y termina agotado, pero que al llegar a su casa y recibir el abrazo de sus pequeños se recarga de energía positiva para seguir adelante.

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Dice que si debe cambiar de trabajo o aprender otro oficio lo hará para darles tranquilidad a sus hijos. Disfruta de llevar a sus mellizos al estadio y jugar con ellos. “Son mi motor, mis maestros, aprendo todos los días”. (I)