El 9 de octubre de 2020, Guayaquil cumplirá 200 años de la gesta independentista, por lo que se rememorarán los hechos importantes que realizaron sus principales líderes.

En el parque Centenario se levanta la Columna de los Próceres, monumento que se construyó en 1914 y se inauguró en 1918 para homenajear a Guayaquil por sus 100 años de independencia.

Este monumento icónico, que mide 27 metros y estuvo valorado en 500 000 sucres, en esos tiempos, es obra del escultor catalán Agustín Querol, pero tras fallecer, Cipriano Folgueras se encargó de continuar la estructura y luego fue sustituido por el escultor español Josep Montserrat.

En la base de la Columna de los Próceres resaltan los personajes principales de esta gesta histórica de 1820, cada uno se direcciona a los puntos cardinales. Al este, José Joaquín de Olmedo; hacia el oeste, José de Antepara; al norte, José de Villamil, y al sur se encuentra León de Febres Cordero.

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Para el historiador Ángel Hidalgo, José Joaquín de Olmedo fue el gran mentalizador, el ideólogo de la revolución de Guayaquil. “¡Olmedo es el padre de la patria!”. asevera.

Hidalgo cataloga a Olmedo como un símbolo de trascendencia continental, porque fue ideólogo de un movimiento revolucionario que finalmente rompió con el dominio colonial español y que logró la emancipación política de la antigua Provincia de Guayaquil.

“Es importante señalar que no solo es la ciudad, al haber independizado a Guayaquil el 9 de Octubre de 1820, se independizaba la antigua Provincia de Guayaquil, que comprendía toda la Costa a excepción de Esmeraldas”, enfatiza el historiador, nacido en Guayaquil.

Otro de los próceres que lucharon por la liberación de la ciudad es José de Antepara, un joven guayaquileño considerado el precursor del movimiento emancipador que viajó primero a México y luego a Londres, donde fue secretario del político y militar venezolano Francisco de Miranda.

“Este es un personaje importantísimo, que trajo a Guayaquil muchas ideas de la ilustración europea, en torno a la necesidad de que las colonias puedan al fin ser libres e independientes”, recalca el historiador Ángel Hidalgo.

Por el año 1812, José de Antepara regresa a Guayaquil y, junto con José de Villamil, otro de los personajes principales que se ubican en la Columna de los Próceres, impulsaron la Fragua de Vulcano el 1 de octubre de 1820. “En esa reunión se tramó y planificó la independencia de Guayaquil”, cuenta Benjamín Rosales, historiador.

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José de Villamil nació en Nueva Orleans, hijo de madre francesa y padre español; estuvo casado con Ana de Garaycoa y Llaguno. “Él fue uno de los productores de la independencia de Guayaquil”, afirma el historiador Rosales.

El cuarto líder de la liberación de Guayaquil es León de Febres Cordero, capitán venezolano que vino con el batallón de Numancia y fue quien lideró, en términos militares, la revolución de 1820.

“León de Febres Cordero es uno de los tres oficiales venezolanos al que consideraron el más importante cuando se celebró el centenario”, asegura el historiador Rosales.

En la base de la Columna de los Próceres también se encuentran ocho medallones de forma circular y trabajados en bronce que representan las figuras de Miguel de Letamendi, Gregorio Escobedo, Juan Francisco Elizalde, Luis de Urdaneta, Francisco de Marcos, Francisco de Paula Lavayen y Rafael Ximena, líderes que cooperaron al éxito de la emancipación guayaquileña.

“Los medallones tienen esa característica simbólica de resaltar un proceso colectivo, eso es lo principal, la Columna de los Próceres no solamente perpetúa el proceso independentista, sino también determina una lucha colectiva”, expresa Miguel Cantos, historiador.

En este monumento también consta el Acta de Independencia, ubicada de cara al río Guayas, que tiene una reflexión simbólica en la libertad de la provincia.

Dato

El monumento se entregó en 1918, en el gobierno de Alfredo Baquerizo Moreno. (I)