Hace 34 años, cuando la Guerra Fría estaba en pleno desarrollo, fue asesinado el entonces primer ministro de Suecia, Olof Palme. Suceso que desató múltiples teorías de conspiración, pero ninguna pudo ser probada.

Esta magnicidio ocurrió el 28 de febrero de 1986, cuando el político de 59 años recibió dos disparos por la espalda mientras volvía del cine con su esposa a la casa, sin guardespaldas.

Esta semana, más de treinta años después, la fiscalía sueca anunció el archivo del caso, ya que el principal sospechoso está muerto, pasando así una de las páginas más sombrías de la historia moderna de Suecia.

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Más de 10 000 personas habían sido interrogadas en los últimos años, de los cuales 134 confesaron el crimen, cuyas investigaciones ocupan 250 metros de estanterías. El arma del crimen nunca ha aparecido.

El principal sospechoso, Stig Engstrom, entonces publicista de extrema derecha conocido por su oposición feroz a las políticas de izquierda de Olof Palme, falleció en 2000 a los 66 años, según AFP.

Engstrom, que en el momento del asesinato de Palmer tenía 52 años, fue interrogado como testigo al principio de la investigación, pero la policía lo consideró poco fiable ya que cambió de versión varias veces. La prensa baraja que cambió de versión para tratar de confundir las pistas.

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El fiscal encargado del caso, Krister Petersson, señaló que considera a Engstrom como el principal sospechoso.

El hijo de Palme, Marten, considera a Engstrom culpable del magnicidio. "Dada la situación actual, creo que es razonable archivar el caso", dijo a la radio sueca.

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El actual primer ministro de Suecia, Stefan Löfven, declaró que esperaba que con esta decisión "la herida pueda cicatrizar".

Hubo un culpable

Christer Petersson -un delincuente toxicómano sin relación con el fiscal - fue condenado por el crimen en julio de 1989 después de que la viuda de Palme lo identificara en un proceso muy polémico.

Petersson fue liberado por un tribunal unos meses después por falta de pruebas. Falleció en 2004.

La policía sueca ha sido acusada de falta de seriedad al inicio de la investigación. Uno de los fallos es que no acordonaron el lugar del crimen, permitiendo a los curiosos acercarse y destruir posibles pruebas, lo que todavía persigue a la institución.

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La investigación podría reabrirse en caso de que aparecieran nuevos indicios en el futuro.

Teorías de conspiración

Palme, conocido como el padre del estado de bienestar sueco, era el líder del Partido Socialdemócrata y era muy crítico con Estados Unidos y de la Unión Soviética, por ende de la Guerra Fría, que mantenía al mundo en eje que no aceptaba.

Fue primer ministro de Suecia entre 1969 y 1976, y luego volvió al cargo desde 1982 hasta su asesinato en 1986.

Su muerte provocó teorías de conspiración. La CIA, el Partido de los Trabajadores Kurdos, los servicios secretos sudafricanos -país que era muy criticado por el premier sueco-, la policía y la extrema derecha de su país; todos fueron en algún momento centro de estas teorías, según una publicación del canal de noticias France 24.

Un periodista que siguió el caso desde hace muchos años, Jan Stocklassa -basado en investigaciones anteriores del reconocido periodista y escritor Stieg Larsson-, dijo a El País que posiblemente el haber investigado más los vínculos que llevaban a Sudáfrica podrían haber aportado más luces al caso, pero la Fiscalía no lo quiso hacer. (I)