Conseguir dinero para pagar arriendos, comprar comida, mascarillas o seguros de salud en el extranjero, en medio de la crisis por el coronavirus, dejó en segundo plano los estudios de quienes tienen becas y denuncian atrasos en los desembolsos de parte del Estado. Son 1229 alumnos en 33 países, unos 260 se agruparon en el colectivo Becarios Abandonados.

Camila Dávila estudiaba en Vancouver (Canadá) desde el 2016. En marzo regresó al país. Ella tiene discapacidad visual, perdió su ojo izquierdo, y el otro se le afectó estando allá. “En los últimos cinco meses no recibí mis valores por la beca. No solo era la preocupación por mis estudios, sino la desesperación de no saber qué comer al siguiente día. Mi ojo se inflamó y tuvieron que operarme. Por el COVID-19 adquirí un seguro que cubrió la operación. Mis amigos hicieron una colecta para que mi mamá viaje a cuidarme. Cuando se acabaron las donaciones no teníamos para nada, mi mamá hacía empanadas y vendía en las calles. Pude regresar en un vuelo humanitario. Después, el Instituto de Fomento al Talento Humano (IFTH) me depositó y pagué a mis amigos. Ahora me recomiendan que suspenda mi contrato porque estoy en Ecuador. Pero no fue mi culpa”.

Vinicio Moya, un vocero de Becarios Abandonados, cuenta que estudiantes o sus familias “hacen créditos, venden sus cosas para comer o pagar la renta...”.

Catalina Sandoval estudia en la Universidad Politécnica de Madrid desde el 2017 y acumula deudas por $30 000: “Estoy endeudada con tarjetas, he fiado a familiares, los pagos se suponen que son cada seis meses, pero nunca cumplen. Hice un crédito al Banco del Pacífico para cubrir gastos. Mi quinto desembolso está retrasado ocho meses”.

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Un sondeo de la Asociación de Becarios del Ecuador a 250 de ellos indica que el 43 % enfrenta atrasos de menos de tres meses, 25 % de 3 a 5 meses, 28 % de 6 a 11 meses y el 4 % de más de un año. Su presidenta Karla Rodríguez dice: “La situación no es por el COVID-19, es de muchos meses atrás. Se está usando la pandemia para justificar los retrasos”.

Michelle es becada de la Federación Rusa, y Ecuador le da una beca parcial para estar en la Universidad de San Petersburgo. Desde septiembre no recibe dinero. “Pusieron en duda los documentos entregados, los seguros de vida, de salud, las calificaciones. Estoy nueve meses sin ninguna ayuda del Gobierno. El IFTH dice que no nos desembolsan porque no hemos justificado. No aceptan los seguros que adquirí en Rusia y me van a descontar. Cada seis meses me depositaban $3000 y con esto nada”.

La respuesta del Instituto y de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, a cargo de las becas, es que no hay retrasos y responsabilizan a los estudiantes de cometer errores al registrar la documentación (como facturas) de sus gastos.

Según el IFTH, hay $158,5 millones para cubrir los estudios de los 1229. Para el 2020, la asignación es de $31,3 millones. “A pesar de los momentos difíciles se está atendiendo a todos”, responde la entidad.

A inicios de mayo –detalla– 805 personas solicitaron el desembolso para los periodos de enero, marzo, abril y septiembre, 586 recibieron $5 millones. Ofrecen $1,8 millones para otros 198 en la otra semana.

Pero la crisis motivó a la entidad a plantear la opción de que los estudiantes terminen sus contratos de beca por mutuo acuerdo y retornen al país. Esto es solo por motivos de fuerza mayor: el coronavirus. Hay 62 solicitudes de terminación voluntaria.

Rodríguez confirma que los becarios recibieron e-mails de sus universidades recomendándoles que es “mejor que regresen a sus países”. Y “esto generó una segunda ola de preocupaciones”.

El ofrecimiento del Instituto es cubrir manutención y seguros. “No se desatenderá el pago de matrículas, se irá normalizando conforme se retorne a la nueva normalidad”. (I)