Entre quienes integran el sector laboral hay dudas en torno a si el coronavirus es o no una enfermedad profesional. Esa inquietud ha cobrado vigencia después del anuncio gubernamental de que el próximo lunes el país pasará a una transición de la etapa de aislamiento social a la de distanciamiento.

María Paula Romo, ministra de Gobierno, señaló que la COVID-19 hasta el momento no es considerada una enfermedad laboral en el país.

“No hay ninguna disposición que convierta al COVID en una enfermedad laboral. No es así, no se está considerando”, sostuvo la funcionaria ante la consulta planteada por una periodista durante el informe situacional del lunes anterior.

Según el art. 347 del Código de Trabajo, para los efectos de la responsabilidad del empleador se consideran riesgos del trabajo las enfermedades profesionales y los accidentes.

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Enfermedades profesionales son las afecciones agudas o crónicas causadas de una manera directa por el ejercicio de la profesión o labor que realiza el trabajador y que producen incapacidad, establece el art. 349 del Código de Trabajo.

Para Tito Palma, vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guayaquil, el COVID-19 es una enfermedad profesional, pero habría que establecer si el trabajador contrae la patología en el cumplimiento de sus tareas o no, para determinar la responsabilidad del empleador y lo que eso acarrea, desde el punto de vista legal.

“No necesita legislarse de manera particular eso, pero hay que establecerlo de una manera práctica”, dijo el exsubsecretario de Trabajo del Litoral.

Y para ejemplificar, sostuvo que si el conductor de una compañía adquiere la enfermedad cumpliendo su jornada allí habría ya responsabilidad patronal. Algo diferente, agregó, es que si el mismo chofer se contagia aun estando con aislamiento domiciliario.

Mónica García, quien se desempeña como médico ocupacional, refirió que según una guía remitida por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) al personal de salud, alimentación, servicios básicos, cadena de exportaciones, mercados y supermercados, industria agrícola, ganadera y de cuidados de animales, sí se considera un riesgo de trabajo la pandemia de la COVID-19.

Se trata, dijo, del personal que no ha parado sus actividades laborales durante este periodo de aislamiento, en medio de la crisis sanitaria. (I)