Un plan de racionamiento llegó a Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro dispuso que las estaciones de servicio que operen estén disponibles para el uso exclusivo de personal médico y militar, empresas de transporte de provisiones alimenticias o civiles que porten un salvoconducto oficial.

Las medidas impuestas se deben a la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, que se desarrolla dentro de otra crisis, la económica. La situación se agrava por la paralización de actividades, falta de recursos económicos, escasez de alimentos y medicinas.

En este contexto, cumplir con los días decretados de cuarentena es un reto y causa preocupación a los ciudadanos, debido a los problemas para abastecerse de combustible, el decreto de la cuarentena, la suspensión del Metro de Caracas y el cierre de los comercios.

Las causas son: la baja producción de petróleo, el pésimo estado de las instalaciones petroleras y las limitantes para la compra de combustible en alta mar ya que el líder chavista ha sido sancionado internacionalmente.

Los tanques de reserva de gasolina que tiene la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en el país están, al momento, por debajo de la mitad de su capacidad y depende altamente de la producción de crudo.

El Gobierno de Nicolás Maduro fue severamente criticado por la oposición y acusado de aprovechar la cuarentena para racionar aún más el poco combustible que es capaz de refinar, y aumentar sus reservas. (I)