El primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, anunció que dimitirá, como respuesta al reclamo del gran ayatolá Alí Sistani, figura tutelar de la política de Irak, pero el anuncio no logró que cesaran las protestas, que en una nueva jornada de represión dejó 21 muertos, los que se suman a los más 400 ya registrados desde que se inició el estallido el 1 de octubre.

Madhi, un independiente, de 77 años, cedió tras dos meses de protestas que exigen la caída del régimen por estar envuelto en corrupción, a este pedido se sumaron las quejas por deficientes servicios públicos y el elevado desempleo y pobreza.

Sin embargo, tras el pedido del ayatolá al Parlamento de retirarle su confianza al Gobierno para evitar “el caos” y más muertos, no se logró frenar la espiral de violencia que azota al país. En el sur, combatientes tribales armados se tomaron las calles para proteger a manifestantes, mientras que hombres vestidos de civil abrieron fuego contra la multitud, según testigos y médicos.

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“Nuestro problema no es el primer ministro, ¡queremos que todos los partidos se vayan... es una etapa importante, aunque haya tardado y hayamos tenido que vivir días muy sangrientos”, dijo a AFP Alí Husein, un estudiante de 20 años que se manifestaba en Nasiriya, al sur del país.

En la plaza Tahrir, centro de las protestas en Bagdad, y en sus alrededores, los jóvenes manifestantes soltaron las piedras que tiraban contra la policía y se pusieron a bailar tras el anuncio de la dimisión de Mahdi.

“No abandonaremos Tahrir hasta que todos los corruptos se hayan ido”, dijo un joven.

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Ante el creciente número de muertos y heridos, la ONU denunció a la situación como ‘intolerable’.

En tanto, los diputados de la oposición, que lideran el primer bloque del Parlamento, se declararon dispuestos a retirarle su confianza al Ejecutivo. Y en cuanto a los paramilitares de las Fuerzas de Movilización Popular, afines a Irán, segundo grupo del Parlamento que hasta ahora apoyaba al Gobierno, también parecían plegarse a la voluntad del gran ayatolá.

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El Parlamento debe reunirse mañana para discutir la situación. Será la primera vez, desde la caída de Sadam Husein en 2003, que un primer ministro deje el cargo sin terminar su mandato.

En las calles, los manifestantes exigen el fin del sistema político diseñado por los estadounidenses tras la caída de Husein y ahora bajo creciente influencia de Irán.

Estados Unidos se pronunció, mediante el Departamento de Estado, tras conocer la renuncia e instó a los líderes iraquíes a atender las demandas de los manifestantes. 

Producción petrolera

Petróleo sin daños

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Pese a todo el caos generado en estos dos meses de protestas, no se ha logrado afectar ni la producción ni la distribución del petróleo, que representa el 90 % de los ingresos del Estado actualmente sobrendeudado. (I)