El objetivo es que la tradición de pintarse en el rostro figuras y símbolos no se pierda. Por ello, las mujeres de la nacionalidad Siekopai enseñan a sus hijos, desde pequeños, sobre esa tradición ancestral.

Actualmente, los siekopais se pintan el rostro en fechas especiales en las que organizan actos culturales, como la fiesta del rejuvenecimiento que tiene lugar en agosto de cada año.

“Cada año nosotros hacemos esto para que los niños que están creciendo vayan conociendo, aprendiendo y mantengan la tradición”, señala Luzdari Payaguaje.

Existen diferentes figuras que son pintadas en el rostro, siendo la del pájaro tijera la más representativa.

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Luzdari comenta que actualmente las niñas y señoritas siekopais sienten atracción por las pinturas cosméticas que vienen del mundo occidental y ya no quieren usar los componentes tradicionales. Se trata de un preparado entre hojas cocidas mezclado con achiote.

“Los abuelos si se pintaban todos los días cuando iban al trabajo, de fiesta, eventos especiales o de visita. Ahora solo lo hacemos en eventos especiales”, dice Clara Piaguaje. (I)