Dos niñas que habían sido separadas tras la matanza de varios de los integrantes de un pueblo en aislamiento voluntario, por parte de un grupo de waorani, en marzo de 2013, se reencontraron esta semana. 

Las menores de la etnia tagaeri/taromenane vivían en dos comunidades indígenas diferentes bajo la custodia de los victimarios de sus familiares. La una estaba en la  comunidad Baameno y la otra en la comunidad Dikaro.

Después de varios años de diálogo y reuniones entre varias entidades "se planteó el objetivo de generar acciones que permitan la asistencia integral a las niñas de la etnia tagaeri/taromenane", según la Fiscalía.

Esto permitió que se logre el acercamiento con la nacionalidad waorani, logrando finalmente el rencuentro de las hermanas, que fueron separadas de su familia desde el 2013.

El primer reencuentro se registró este martes y contó con la presencia de Anahí Briceño, directora nacional del Spavt (Sistema de Protección y Asistencia a Víctimas, Testigos); Pío Palacios, fiscal provincial de Orellana; Alfredo Amores, delegado de la Zona 2 de Salud para la Promoción de Servicios con Enfoque Intercultural, entre otras autoridades. 

Dentro de esta diligencia también estuvieron Pentivo Baihua, líder de la comunidad Baameno y encargado del cuidado de una niña, y Araba Omeguai, líder la comunidad Dikaro y encargado de la otra menor. 

La  Fiscalía indicó que se planificarán encuentros posteriores para reforzar los  lazos afectivos, de confianza y afinidad entre las hermanas.

El pasado 14 de agosto, diez de los atacantes waorani fueron notificados de forma verbal con la pena a imponerse, en la que se consideraron principios de interculturalidad. (I)