“¡Que viva la Virgen de El Cisne!”, fue el grito de un oficial de la policía que recibió la mañana de este domingo la custodia de la imagen. Ocurrió después de la misa en San Pedro de la Bendita, donde una multitud se concentró para continuar el peregrinaje.

El tramo era de 12 kilómetros hasta Catamayo. Allí estaban quienes habían pernoctado y aquellos que llegaban recién para sumarse al recorrido. Hombres y mujeres se mostraban agradecidos por favores recibidos o con la esperanza de obtener un milagro para ellos o sus familias.

El recorrido se desarrolló entre pendientes y curvas. Unos peregrinos optaron por cortar camino por las laderas y montañas empinadas. Los socorristas estuvieron pendientes ante cualquier accidente que presentaran los caminantes.

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Unos 545 hombres, a más de un helicóptero, seguían de cerca la procesión, que hasta este domingo no registraba accidentes, según Manuel Íñiguez, comandante de la zona 7 de Policía.

La urna plateada con la imagen de la Churonita llegó cerca de las 10:00 hasta la hacienda Monterrey, en hombros de algunos de los miembros de la familia propietaria Hidalgo – Gutiérrez. En el lugar hubo una misa, y los caminantes aprovecharon para tomar fuerzas para avanzar en la ruta.

Carmen Minga estaba entre la multitud. Lleva más de 20 años asistiendo a la romería, sin importar que haya frío, calor o cansancio. “Nosotros venimos por devoción, por favores recibidos, por agradecimiento, siempre nos ha protegido y siempre venimos junto a ella”, dijo Minga.

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Jonathan Gonza, un devoto oriundo de Calvas, acudió para agradecer por la ayuda que recibió ante sus problemas de salud. “Tuve una enfermedad en mis piernas, no podía caminar con facilidad, y ella me ha sanado, me ha hecho fuerte para acompañarla”, dijo.

De la hacienda, el periplo siguió al centro de Catamayo. En ese lugar se unieron otros peregrinos, que seguirán hasta el último tramo hacia Loja. (I)