María Belén, una niña de 2 años, bailaba sin parar con un gusto contagiante. A ratos cerraba los ojos y cuando los abría era para ver a su madre, María del Carmen, que también disfrutaba de la fiesta.
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Los bailarines vistieron coloridos atuendos y con su energía contagiaron a quienes presenciaron la actividad.


María Belén, una niña de 2 años, bailaba sin parar con un gusto contagiante. A ratos cerraba los ojos y cuando los abría era para ver a su madre, María del Carmen, que también disfrutaba de la fiesta.
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En el último toque de queda de abril, la capital ecuatoriana no estaba incluida en esta medida.
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