Bonnie y Daniel Loedel entran al mausoleo con una sencilla urna de madera que contiene los restos óseos de su hermana, desaparecida durante la última dictadura militar argentina. Depositan la caja con el nombre de Isabel y ponen punto final a un arduo proceso de identificación que impide que se concrete lo que los represores se propusieron: borrar y hacer invisibles a sus víctimas.