El fin de semana un soldado colombiano murió en un enfrentamiento con miembros de la guerrilla del ELN, que junto a grupos disidentes de las FARC que no aceptaron el acuerdo de paz con el Gobierno impiden la paz en el país.

Las disidencias o grupos residuales de las FARC siguen con sus acciones criminales y los grupos que tratan de captar los territorios que dejó este grupo (ELN y Clan del Golfo) se han vuelto un problema y preocupación para las autoridades y la población. Los desplazamientos forzados se dispararon en el primer semestre de 2018 por causas vinculadas al conflicto armado y ya superan el total del año pasado, denunció la Defensoría del Pueblo.

Entre enero y junio pasados el organismo registró 55 eventos de desplazamientos masivos que afectaron a 17.825 personas (5.262 familias) en 11 departamentos, según el diario El Colombiano.

Un aumento significativo, pues en todo el 2017 se desplazaron 12.841 personas. La mayoría son campesinos, indígenas y afrocolombianos.

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La zona más castigada es la subregión del Catatumbo, departamento de Norte de Santander, fronteriza con Venezuela, donde se han desplazado 9.686 personas (2.986 familias), casi la mitad del total de víctimas, en 20 eventos masivos. Esta zona es la segunda con más narcocultivos del país.

El ELN, reductos de la disuelta guerrilla maoísta EPL y bandas narcotraficantes se disputan el control territorial. Además de las rentas ilegales derivadas de los narcocultivos, según las autoridades.

También en la cuenca del Pacífico –que incluye los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño– se registra el 20 % de total de víctimas (3.620 personas).

El Pacífico colombiano –disputado por el ELN, disidencias de las FARC, bandas de origen paramilitar y narcotraficantes– es la principal ruta de salida de los cargamentos de cocaína a EE.UU., principal consumidor mundial. Cauca es la principal ruta de salida de los cargamentos a EE.UU.

En tanto, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP) las áreas de influencia de las disidencias de las FARC son Guaviare, Cauca, Meta, Caquetá y Nariño –cercanas a Ecuador–. Además, que hay unos 1.200 disidentes armados, pero que fuentes extraoficiales suben la cifra a 1.500 que eran parte de 16 frentes y 5 columnas móviles.

Los líderes disidentes que más personas tienen a su cargo son alias Guacho, que se hizo conocido por el asesinato de tres periodistas ecuatorianos de diario El Comercio, y John 40. Entre los dos mandan a 500.

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Pese a todo, la FIP descarta que se esté formando un grupo guerrillero a partir de los disidentes de las FARC.

Estos grupos irregulares también se enfrentan a movimientos de líderes de diferentes localidades para defender sus territorios de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes.

Ser líder social es quizá la actividad más peligrosa hoy en Colombia. Desde 2016, cuando se firmó la paz con las FARC, han sido asesinados 326 activistas de derechos humanos, de causas afro, indígenas y campesinas. Cada tres días está cayendo un dirigente en esta espiral de violencia selectiva. Con el 43 % de la población indígena y negra, Cauca encabeza la estadística con 81 casos, según la Defensoría del Pueblo. El Gobierno colombiano intenta contener esto con estrategias colectivas o individuales de protección.

1.200 disidentes
Esa es la cifra de los guerrilleros de las FARC que no aceptaron el acuerdo de paz. (I)