Gabriel Poalacín (57 años), de la comunidad El Galpón, y Tomás Cosquillo (60), de Tondolique, de la parroquia Quisapincha en la parte alta del noroccidente de Ambato, se muestran un tanto preocupados porque consideran que aún no hay quienes les tomen la posta para que toquen el pingullo y el tambor en las celebraciones tradicionales que hace el pueblo.

















