La enseñanza integral que impartieron antiguos y ameritados maestros se manifestó de manera atinada y racional al poner énfasis en todas las materias formativas, pues no establecieron prioridades y consideraron útiles a todas. Así, ningún preceptor de primaria se quedó sin lograr que sus alumnos egresaran sin una expresión, ortografía y caligrafía aceptables, que junto con las buenas costumbres siempre sugeridas aseguró futuros buenos padres de familia y ciudadanos.